Por: Portal Bogotá

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Este artículo fue curado por pulzo   Mar 29, 2026 - 2:08 pm
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La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) ha puesto en marcha una destacada iniciativa para fortalecer el monitoreo y la conservación de los ecosistemas estratégicos del departamento. En el marco de este proyecto, la entidad instaló 26 cámaras de seguimiento en 11 humedales, el Páramo de Las Cuchillas y el área protegida El Salto de las Monjas, respaldando el desarrollo de ciencia participativa e impulsando una mayor comprensión de la fauna local. Esta acción contó con el trabajo conjunto de las Juntas de Acción Comunal (JAC) de las zonas que fueron priorizadas, evidenciando la importancia de la participación comunitaria en asuntos ambientales.

Los dispositivos instalados funcionan mediante sensores de movimiento y calor, lo que permite documentar la presencia y las rutinas de las especies silvestres sin alterar sus hábitos naturales. Esta metodología facilita la recolección de información esencial sobre dinámicas ecológicas y el estado de conservación de la fauna. Gracias a la integración de tecnología, el proyecto proporciona un importante respaldo técnico en la toma de decisiones para actividades de recuperación y gestión ambiental.

En apenas 10 meses desde la puesta en marcha de las cámaras —dos por cada punto priorizado—, se logró registrar más de 324 especies, de las cuales 300 corresponden a aves, 14 a mamíferos y 10 a insectos. Entre las especies documentadas se destacan la zarigüeya común, la ardilla roja, el armadillo pequeño, el ñeque, la paca, diferentes tipos de aves como torcazas y chilaco, así como el sapo común, la cascabel tropical y el ruiseñor. Esta amplia variedad de registros evidencia la riqueza de la biodiversidad presente en los humedales, el páramo y las áreas protegidas de Cundinamarca.

De acuerdo con Nidia Clemencia Riaño, subdirectora de Cultura y Gobernanza Ambiental de la CAR, el registro sistemático de la fauna silvestre no solo genera información científica vital para la gestión ambiental, sino que también fortalece el equilibrio ecológico y promueve una mayor apropiación local. Además, el trabajo articulado entre la CAR, las comunidades y otros actores fomenta la gobernanza ambiental y asegura que las estrategias de conservación se construyan desde el territorio.

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Los ecosistemas impactados por esta iniciativa incluyen la Laguna de La Herrera, el Humedal Gualí, el Humedal Neuta, Santa Ana, Laguna Verde, El Yulo, Laguna de Suesca, Taboima, Reserva Ecoturística Los Totumos, Laguna de Fúquene, Jardín Botánico, Páramo de Las Cuchillas y El Salto de las Monjas. Ubicados en 12 municipios, estos territorios representan enclaves cruciales para la biodiversidad regional. La estrategia se sustenta en los 13 convenios solidarios suscritos entre la CAR y organizaciones comunales, con una inversión superior a los 1.690 millones de pesos, asignando 130 millones de pesos por JAC, lo que refleja el compromiso continuo de la entidad durante sus 65 años con la protección de los humedales y la preservación ambiental.

¿Cómo funciona la ciencia participativa aplicada a la conservación de fauna silvestre?

El interés por la conservación ambiental ha promovido nuevas formas de vincular a la ciudadanía en procesos científicos, como la ciencia participativa. Esta metodología implica que miembros de la comunidad local colaboren directamente en la observación, recolección y registro de datos de fauna y flora. Según la experiencia de la CAR, la integración de las Juntas de Acción Comunal en la instalación y monitoreo de cámaras permite democratizar la ciencia, hacer más robusto el registro de especies y generar sentido de pertenencia en los territorios donde se desarrollan.

La ciencia participativa contribuye no solo a reunir grandes volúmenes de información sobre biodiversidad sino también a que la sociedad tome un papel activo en la protección de los ecosistemas. Este modelo favorece la gobernanza ambiental ya que suma el conocimiento técnico de las entidades a la experiencia y compromiso de las comunidades, potenciando así las estrategias de conservación desde un enfoque inclusivo y colaborativo.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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