Bogotá cuenta con un espacio de información muy completo donde la ciudadanía, residentes y extranjeros pueden consultar la información que les interesa sobre Bogotá, su historia, sus localidades, la gestión y principales noticias de la Administración Distrital.
La preservación de las especies silvestres en Bogotá ha adquirido especial relevancia, sobre todo durante temporadas como la Semana Santa, cuando el tráfico ilegal de fauna y flora tiende a incrementarse visiblemente. La Secretaría Distrital de Ambiente (SDA) de Bogotá ha enfatizado la necesidad de que la ciudadanía asuma un papel activo en la denuncia de estas prácticas, pues la capital se ha convertido en uno de los principales puntos del país en los que convergen estas cadenas criminales. Así lo manifestó Adriana Soto, secretaria de Ambiente, al advertir que, en muchas ocasiones, los animales ya han sido extraídos de su entorno natural cuando llegan a Bogotá, lo que dificulta significativamente su recuperación y resguardo.
Durante el periodo vacacional, se han programado 70 acciones de control que abarcan operativos y rondas en terminales terrestres, el Aeropuerto El Dorado y otros lugares estratégicos de la ciudad. Estas medidas buscan frenar la demanda y el traslado de animales silvestres, así como la comercialización de productos derivados, como carne y huevos de especies protegidas. La campaña informativa, difundida a través de los canales oficiales de la SDA, también hace énfasis en los mitos y realidades sobre la tenencia de animales silvestres, recalcando la importancia de no contribuir con su cautiverio, pues esto les ocasiona estrés, desnutrición y enfermedades. Las autoridades insisten en que la libertad y el bienestar de estos seres dependen de la acción responsable de cada persona.
La defensa de la biodiversidad es una prioridad dentro del Plan Distrital de Desarrollo "Bogotá Camina Segura", liderado por la Alcaldía Mayor, que considera el tráfico de fauna y flora un delito grave. De acuerdo con los datos suministrados por la SDA, entre las especies más traficadas hacia Bogotá figuran el periquito bronceado, el canario costeño, el loro real amazónico, el mono aullador y diversas tortugas. Además, se ha observado un aumento en la demanda de "carne blanca" que implica la caza furtiva de tortuga hicotea, iguana verde y chigüiro, afectando gravemente las poblaciones silvestres.
Durante las Semanas Santas de 2024 y 2025, los operativos permitieron el decomiso de más de 400 kilogramos de palma de vino utilizada tradicionalmente para la elaboración de ramos, así como la incautación de 175 animales vivos y más de 54 toneladas de carne de fauna silvestre. Sin embargo, la realidad tras los rescates es compleja: muchos animales llegan con graves daños físicos y nutricionales, y de los 1.212 recuperados por la administración vigente, aproximadamente el 15% no pudo reincorporarse a la naturaleza debido a las secuelas sufridas.
Aquellas personas sorprendidas traficando fauna o flora silvestre pueden enfrentar hasta 11 años de prisión y multas de hasta $76.000 millones, según la legislación vigente. Para denunciar estos casos, la SDA ha dispuesto líneas telefónicas, correo electrónico (fauna@ambientebogota.gov.co) y la Línea de Emergencias 123, facilitando que los ciudadanos colaboren activamente en la protección de la vida silvestre.
¿Qué se entiende por “carne blanca” en el contexto del tráfico de fauna silvestre?
El término “carne blanca” hace referencia, en el marco del tráfico ilegal de fauna, al consumo y comercio de carne proveniente de ciertas especies animales que no son consideradas ganado convencional, como tortugas, iguanas y chigüiros. Este concepto adquiere relevancia en campañas de control porque la creciente demanda durante épocas específicas, como la Semana Santa, promueve la caza furtiva y la comercialización ilegal, atentando contra la conservación de estas especies.
La preocupación de las autoridades surge porque, en muchas culturas y regiones, el consumo de este tipo de carnes es una práctica tradicional o, en algunos casos, una alternativa económica. Sin embargo, el impacto sobre las poblaciones silvestres es considerable, propiciando su disminución, poniendo en riesgo el equilibrio ecológico y rompiendo los ciclos naturales en los hábitats donde estas especies cumplen funciones clave.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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