Por: El Espectador

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Este artículo fue curado por pulzo   Oct 23, 2026 - 12:35 pm
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La amistad ha sido considerada durante años como un nexo social difícil de encasillar, pues va mucho más allá de un simple intercambio de favores o ayudas mutuas. Según un artículo reciente de un grupo de científicos publicado en ScienceDirect, la amistad no se fundamenta en una reciprocidad inmediata ni en una preocupación por la equidad, como ocurre con las relaciones meramente transaccionales. Los investigadores resaltan que, a diferencia de otros vínculos sociales, en la amistad solemos ofrecer ayuda sin tener en mente la expectativa de recibir algo a cambio de forma directa.

No obstante, los expertos advierten que esto no significa que la amistad sea sencilla de entender. De hecho, la definen como "una especie de rompecabezas evolutivo". A largo plazo, las personas sí evalúan los costos y beneficios de sus amistades, pero prefieren centrarse en recompensas que pueden aparecer mucho después. Esta elección, según los autores, es una decisión "prosocial", motivada porque la compañía de un amigo en sí resulta gratificante, no por un interés inmediato.

Esta lógica explica también las emociones que aparecen en contextos de amistad. Una acción negativa proveniente de un desconocido puede desencadenar mayor ira que la misma acción proveniente de un amigo. "El afecto que sentimos hacia un amigo —basado en nuestra representación implícita de que es beneficioso para nuestro bienestar— puede debilitar nuestra tendencia a sentir ira hacia él, una emoción que corre el riesgo de dañar la relación", señalan en el estudio.

Para tratar de descifrar el origen evolutivo de estas conductas, los investigadores observaron a los chimpancés y encontraron que, aunque estos animales suelen desestimar la propiedad ajena, logran formar lazos y amigos. A través de 800 horas de observación y un experimento de robo de comida, comprobaron que los chimpancés tienden a robar menos a sus amigos (61%) que a desconocidos (70%). Además, tanto las víctimas como los "ladrones" reaccionaron de manera distinta según la relación previa: las víctimas se enojan menos con amigos luego de repetidos robos, y los ladrones sienten menos incomodidad al perjudicar a conocidos.

Estos resultados, basados únicamente en los datos del artículo, sugieren que la amistad puede aumentar la cooperación e inhibir comportamientos perjudiciales entre miembros de una misma especie, incluso cuando existe una recompensa inmediata y fácil de conseguir. Así, la amistad entre los chimpancés y, por extensión, en el humano, aparece como una herramienta evolutiva para fortalecer lazos y mantener la estabilidad social.

¿Por qué los chimpancés roban menos a sus amigos según la investigación?

Según el estudio citado en ScienceDirect, los chimpancés roban menos a sus amigos debido a que la amistad actúa como un freno a los comportamientos antisociales, incluso ante recompensas inmediatas como la comida. Los investigadores interpretan que decidir no robarle a un amigo implica cierto autocontrol, posiblemente guiado por el deseo de proteger la relación y evitar romper expectativas sociales que acompañan el vínculo de amistad.

¿Cómo afecta la amistad en la reacción emocional ante un robo en chimpancés?

De acuerdo con los hallazgos del artículo, la amistad influye tanto en la víctima como en el autor de un robo entre chimpancés. Las víctimas muestran una reacción emocional menos negativa cuando el robo es cometido por un amigo, especialmente a medida que la situación se repite. Por otro lado, quienes roban presentan una mayor incomodidad emocional cuando afectan a un no amigo, lo que sugiere que el vínculo amigable modera las respuestas emocionales vinculadas a situaciones conflictivas.

Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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