El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.
Los mapas, lejos de ser simples instrumentos para orientarse en el espacio, constituyen testimonios históricos y culturales fundamentales de las sociedades que los producen. Según lo expuesto en el texto, estas representaciones gráficas del mundo reflejan las prioridades, intereses y el conocimiento de sus creadores. Al seleccionar qué elementos incluir y cómo organizarlos, los cartógrafos imprimen su visión sobre el territorio, influyendo incluso en la percepción de fronteras, el desarrollo de imperios y el trazado de dominios. Por ello, los mapas han sido herramientas cruciales tanto en lo militar y político como en el arte, dotados de valioso simbolismo y evidencia cultural de su época.
Uno de los ejemplos más notables de la cartografía medieval es el “Atlas catalán”, elaborado en el siglo XIV por Abraham Cresques y su hijo Jehuda, judíos conversos vinculados a la escuela mallorquina de cartografía. De acuerdo con el texto, esta obra monumental, compuesta por seis hojas sobre tablas de madera, alcanza los tres metros de largo por 65 centímetros de alto. El Atlas no solo destaca por su riqueza visual y descriptiva, sino también porque compila información de numerosas fuentes contemporáneas y anteriores, valiéndose de relatos de viajes y exploraciones recientes y referencias a obras literarias de la Edad Media, como el ‘Libro de las Maravillas’ de Marco Polo, los relatos del explorador magrebí Ibn Battuta y de Benjamín de Tudela.
El “Atlas catalán” también plasma el pensamiento cósmico medieval en dos retablos dedicados a calendarios y modelos astronómicos influenciados por figuras como Aristóteles y Claudio Ptolomeo, quienes situaban a la Tierra en el centro del universo. Los otros paneles comprenden una detallada reconstrucción cartográfica del mundo conocido (el ecúmene), haciendo énfasis en regiones de especial interés para la Corona de Aragón, como el Mar Mediterráneo y las rutas comerciales hacia Asia y África.
Además, el mapa recurre a una suntuosa toponimia y a la representación simbólica de monarcas, ciudades, rutas y fenómenos económicos. Se reconocen símbolos religiosos y culturales que diferencian los reinos cristianos de los musulmanes, así como leyendas, animales y criaturas fantásticas heredadas de la literatura de viajes del Medioevo. Entre las ciudades destacadas fuera del ámbito cristiano figura La Meca, señalada con una leyenda que resalta su importancia religiosa.
Este testimonio artístico y científico fue concebido como un símbolo de poder, formando parte de la colección de Carlos V en la Biblioteca Real del Louvre, según describe el texto. El carácter único del “Atlas catalán” lo convierte en una fuente primordial para conocer la concepción europea del mundo en la Edad Media.
¿Cuál fue la importancia del Atlas catalán para la cartografía medieval europea?
El “Atlas catalán” es fundamental porque compila los conocimientos geográficos, astronómicos y culturales de la Europa del siglo XIV, reflejando las exploraciones, rutas comerciales y creencias de la época. Además, incorpora fuentes literarias y testimonios de viajeros, convirtiéndose en una referencia imprescindible de la escuela mallorquina.
¿Qué significa ecúmene en el contexto de mapas antiguos como el Atlas catalán?
El término “ecúmene” se refiere al mundo habitado conocido en la antigüedad y en la Edad Media. En el contexto del ‘Atlas catalán’, designa la representación detallada de las tierras europeas, africanas y asiáticas que formaban parte del conocimiento geográfico de la época.
Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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