La aparición de pozas de agua dulce con peces, aves y vegetación en los alrededores del Mar Muerto ha despertado el interés de científicos y creyentes, pues algunos consideran que este fenómeno podría estar relacionado con antiguas profecías de la Biblia. Sin embargo, los especialistas sostienen que estos cambios tienen una explicación geológica y no corresponden a un hecho sobrenatural.
El Mar Muerto continúa siendo uno de los cuerpos de agua más salados del planeta, con una concentración cercana al 34 %, una condición que impide la vida acuática en sus aguas principales. No obstante, en distintos sectores de la costa han surgido lagunas de agua dulce completamente aisladas del lago salado, donde sí ha sido posible observar pequeños peces, insectos y vegetación.
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¿Por qué aparecieron pozas de agua dulce en el Mar Muerto?
Este fenómeno se debe al descenso constante del nivel del Mar Muerto durante las últimas décadas. Al retroceder el agua, quedan expuestos acuíferos subterráneos que alimentan manantiales naturales. Esos nacimientos llenan cavidades creadas por la disolución de depósitos de sal, formando miles de sumideros que, con el paso del tiempo, se convierten en pequeñas lagunas donde prosperan distintas especies.
Geólogos del Instituto Geológico de Israel y del Centro de Investigación del Mar Muerto y del Aravá han documentado más de 9.000 sumideros en la zona israelí. Incluso, algunos de estos han obligado al cierre de carreteras y espacios turísticos por los riesgos que representan para visitantes y habitantes.
Pese a la explicación científica, el fenómeno volvió a poner sobre la mesa una interpretación religiosa basada en el capítulo 47 del libro de Ezequiel, donde se describe un río que transforma las aguas del llamado mar oriental y permite que surja vida donde antes no existía. La teoría tomó fuerza luego de la difusión de videos en redes sociales y YouTube que relacionan estas pozas con esa visión bíblica.
No obstante, los propios defensores de esa interpretación admiten que varios acontecimientos descritos en las Escrituras aún no han ocurrido y que el Mar Muerto sigue siendo un lago extremadamente salino. Los científicos, por su parte, insisten en que no existe evidencia que permita asociar estos cambios con el cumplimiento de una profecía y reiteran que el fenómeno responde al comportamiento de los acuíferos, la disolución de la sal y el continuo retroceso del nivel del agua.
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