author
Escrito por:  Fabián Ramírez
Subeditor     May 7, 2026 - 5:50 am

La noche del lunes 4 de mayo quedará marcada como una de las más oscuras para el municipio de Sutatausa y la provincia de Ubaté. Una explosión a 600 metros de profundidad en la mina La Ciscuda apagó la vida de nueve mineros, dejando tras de sí un rastro de desolación y relatos desgarradores de quienes, hasta el último minuto, esperaron un milagro a las afueras del socavón.

Entre las víctimas fatales se encuentra Crisanto Balanta, un hombre que hace 20 años salió del Valle del Cauca buscando en las entrañas de Cundinamarca el sustento para su familia. Su historia es la de miles de mineros en Colombia: un oficio silencioso y de alto riesgo que hoy deja a una esposa desconsolada y a unos hermanos que lo veían como su mayor guía y consejero.

Jaiber Aponzá Caicedo, primo de Crisanto, llegó al Hospital El Salvador de Ubaté en su bicicleta, todavía vistiendo su overol de trabajo y con la mirada perdida por el impacto de la noticia. Relató en El Tiempo que su primo era un “frentero” experimentado, encargado de avanzar niveles y desprender el carbón mineral. Tras más de una década de esfuerzo bajo tierra, Balanta ya estaba adelantando los trámites para su pensión, un sueño de descanso que la acumulación de gases en la mina truncó de manera definitiva.

Por su parte, Daniel Balanta, hermano de la víctima, recordó con la voz entrecortada que su último plan pendiente era una tarde de pesca que nunca llegó. “Pedimos que investiguen. ¿Cómo un accidente de estos puede acabar con la vida de todos esos trabajadores? Que al menos salgan a decir qué pasó”, exigió Daniel a las afueras del centro médico.

Lee También

La tragedia ha puesto nuevamente sobre la mesa el debate sobre la seguridad minera en la región. Sandra Milena Fonseca, secretaria de Minas de Cundinamarca, confirmó que La Ciscuda es una mina legal que contaba con planes de manejo ambiental y de trabajo al día. Incluso, la Agencia Nacional de Minería (ANM) había realizado una inspección el pasado 9 de abril, dejando recomendaciones de seguridad que ahora son objeto de investigación para determinar si se cumplieron a cabalidad.

A pesar de los controles de gases y oxígeno que compañeros de Crisanto aseguran se realizaban con rigor, la hipótesis principal de las autoridades apunta a una explosión por conflagración de gases. Este tipo de emergencias no es ajeno a la zona; desde 2020, Cundinamarca registra 134 emergencias mineras con un saldo de 175 fallecidos, siendo 2023 el año más crítico para Sutatausa.

El drama de los familiares se suma a la complejidad técnica de la investigación. Mientras seis mineros lograron sobrevivir y se recuperan de cuadros de intoxicación, el rescate de los cuerpos fue una labor titánica. Las autoridades locales, encabezadas por el alcalde Jhonatan Ricardo Ojeda, han solicitado apoyo psicosocial para las familias, quienes además de la pérdida emocional, enfrentan la incertidumbre económica tras la partida de sus seres queridos.

Hoy, Ubaté y Sutatausa lloran a sus mineros, hombres que, como Crisanto, bajaban cada día a la oscuridad iluminados solo por una lámpara de casco, sabiendo que el riesgo era constante, pero esperando siempre volver a casa para disfrutar de la jubilación que, en este caso, se quedó a solo unos pasos de distancia.

¿Quiere contar su historia o denunciar un caso? En Bajo Sospecha lo escuchamos

En nuestro pódcast judicial Bajo Sospecha, de Pulzo.com, abrimos el micrófono para relatos reales, experiencias que inspiran, momentos que marcaron su vida o situaciones dolorosas que podrían ayudar a otros. Si quiere compartir su testimonio puede ingresar a este link ( https://www.pulzo.com/campanas/k1iYlBVj1unvFuw)

* Pulzo.com se escribe con Z

Lee todas las noticias de nación hoy aquí.