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El terremoto que estremeció a Pereira, Dosquebradas y varias regiones del país hace poco más de una semana marcó el inicio de una de las fases más complejas para la comunidad afectada: la atención humanitaria sostenible y el abastecimiento diario de quienes lo han perdido todo. De acuerdo con información de El Diario del Otún, la crisis no solo persiste sino que se consolida como una prueba prolongada de resistencia, empatía y organización ciudadana.
En el interior de La Pradera, sector donde se localiza la principal bodega de acopio municipal —justo diagonal al colegio Santa Juana de Lestonac— el alcalde de Dosquebradas, Roberto Jiménez, expresó en entrevista con el medio que la solidaridad de los primeros días, aunque masiva, tiende a debilitarse rápidamente. “Empieza a bajar ese fervor y ese calor que se vivió en el temblor. Hoy es la realidad y la realidad nos dice que tenemos que sostener esta crisis, no sé hasta cuándo: un mes, dos meses, tres meses. Es una obligación del Estado darle las garantías a aquellas personas que lo perdieron todo”, recalcó, haciendo un llamado a que la ayuda no decaiga, pues miles de familias aún dependen del aporte solidario.
La logística en la bodega avanza gracias a colaboraciones de diversos lugares. Apoyos esenciales han llegado desde Rionegro —con envíos de colchonetas—, desde la Personería de Pereira con recursos provenientes de Barranquilla, y con víveres transportados desde Líbano, Tolima. Sin embargo, el alcalde subrayó que, aunque el flujo de provisiones ha mejorado —pasando de 500 mercados a una cifra mucho mayor—, el mantenimiento de esta reserva depende de la continuidad en la donación de productos básicos: granos como frijol, lenteja y garbanzo, arroz, azúcar, panela, aceite vegetal y enlatados, ya que estos son indispensables para garantizar mercados duraderos. Es importante resaltar que insumos como agua embotellada y papel higiénico, por el momento, se encuentran suficientemente cubiertos.
La magnitud de la emergencia puede medirse con cifras del Puesto de Mando Unificado (PMU): 17.000 personas conforman los registros formales de damnificados; 10.000 viviendas están colapsadas o gravemente afectadas, de las cuales cerca del 40 % se consideran pérdida total. El impacto humano también es evidente: 256 heridos fueron atendidos el día del sismo y cerca de 40 personas continúan bajo atención médica rigurosa. Además, el cálculo preliminar para la reconstrucción asciende a 3 billones de pesos, lo que dimensiona el reto que afronta Dosquebradas.
El llamado es claro: mantener y enfocar la solidaridad en lo realmente necesario es la única manera de reconstruir y no dejar a ningún damnificado atrás, porque las consecuencias materiales y emocionales del terremoto todavía están presentes en el día a día de la comunidad.
¿Qué productos son prioritarios para donar en Dosquebradas tras el terremoto?
Según lo resaltado por el alcalde y reportado por El Diario del Otún, los insumos de primera necesidad que más urgen actualmente son granos como frijol, lenteja y garbanzo, además de arroz, azúcar, panela, aceite vegetal y enlatados. Agua embotellada y papel higiénico, por ahora, no requieren refuerzo.
¿Cuál es la situación actual de los damnificados por el terremoto en Dosquebradas?
El Puesto de Mando Unificado reporta 17.000 solicitantes formalmente registrados como afectados, 10.000 viviendas seriamente dañadas y la necesidad urgente de ayuda sostenida. Las cifras muestran no solo el tamaño del desastre sino la importancia de mantener y focalizar la ayuda humanitaria.
Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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