Por: El Espectador

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Este artículo fue curado por pulzo   May 3, 2026 - 10:16 am
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En las últimas semanas, el debate sobre los salarios de los docentes universitarios en Colombia ha cobrado fuerza tras conocerse que el Ministerio de Educación, bajo la dirección de Daniel Rojas, contempla una posible modificación al Decreto 1279 de 2002. Este decreto define la manera en que se establecen las remuneraciones de los profesores de planta en las universidades públicas del país. La norma fue concebida con el objetivo de fortalecer e incentivar la investigación en la educación superior, aspecto considerado clave para el desarrollo académico nacional. Sin embargo, más de veinte años después de su expedición, el sistema de salarios actual suscita tensiones y cuestionamientos dentro del sector educativo, particularmente por la existencia de algunos salarios sumamente elevados que llaman la atención en la opinión pública.

La notoriedad la han adquirido los casos de algunos docentes que han reportado ingresos mensuales que van desde 50 a 60 millones de pesos colombianos (COP) e incluso, en raras ocasiones, alcanzan hasta los 90 millones. Esta situación ha motivado a varios actores del sector educativo a pedir una revisión profunda del decreto, bajo el argumento de que estas cifras no corresponden a la realidad general y generan percepciones equivocadas sobre el sistema salarial universitario.

No obstante, especialistas como Diego Cortés, del Observatorio Colombiano de Políticas Educativas y Profesión Docente de la Universidad Pedagógica Nacional, advierten sobre la necesidad de matizar el debate. Según explica, estos casos de remuneraciones altas no reflejan la realidad vivida por la mayoría de los profesores del sector público universitario. Un análisis realizado por Guberney Muñeton, docente de la Universidad de Antioquia, revela que en 2024 el salario promedio de los profesores de planta en esa institución se sitúa alrededor de los 10,5 millones de pesos colombianos, lo cual dista considerablemente de las cifras más llamativas que se han hecho públicas.

Ampliando la perspectiva al panorama nacional, la investigación de Muñeton concluye que apenas el 1% de los docentes universitarios logra acceder a estos salarios elevados. El propio académico resalta que los pagos extraordinarios, aunque existentes, están asociados con prácticas muy específicas que no han sido modificadas a pesar de conocerse.

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Casos semejantes se presentan en la Universidad Nacional de Colombia. De acuerdo con el testimonio de Andrés Mora, quien asumió recientemente el cargo de rector encargado, la gran mayoría de los profesores en esa institución percibe menos de 15 millones de pesos mensuales. Un grupo relativamente pequeño recibe hasta 20 millones, y a partir de ese nivel, los sueldos más altos son excepcionales, sin representar ni siquiera el 1% de los docentes. Estos hallazgos ponen en contexto la realidad salarial de las universidades públicas y demuestran que la percepción generalizada sobre altísimos pagos se sostiene sobre situaciones que corresponden, en efecto, a una minoría muy reducida.

¿Por qué se originan estos casos excepcionales de salarios elevados entre docentes universitarios?

Esta pregunta surge en medio de la discusión pública sobre la necesidad de reformar el sistema actual. Comprender por qué, en contextos particulares y bajo determinadas prácticas, algunos profesores alcanzan remuneraciones tan altas, permite aclarar las razones estructurales y normativas que subyacen a las disparidades salariales. Así, el análisis de la legislación vigente y las políticas internas de las universidades públicas se revela fundamental para encarar una posible reforma que, de acuerdo con las voces especializadas, podría contribuir a un modelo salarial más equitativo.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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