La decisión del Gobierno nacional de revertir el contrato de concesión de las vías que opera Autopistas del Café S.A. en el Eje Cafetero ha generado incertidumbre en la región, especialmente luego de que un proceso similar iniciara en el norte del país con Autopistas del Caribe. Aunque Autopistas del Café continúa prestando sus servicios con normalidad bajo un contrato vigente hasta 2027, desde la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) se confirma que la finalización efectiva ocurrirá en 2026, sin que esto signifique la supresión inmediata de los peajes existentes.
La noticia fue recibida con escepticismo, dado que ni Autopistas del Café S.A. ni la ANI han comunicado oficialmente a la opinión pública detalles concretos sobre los procedimientos a seguir en el Eje Cafetero. Mientras tanto, la transición se despliega en otras regiones del país, como el corredor Cartagena – Barranquilla, donde el proceso de reversión fue iniciado formalmente y tendrá una duración de 200 días, según información de la ANI citada por La Crónica del Quindío.
El anuncio implica cambios profundos en la administración de la infraestructura vial de los departamentos de Caldas, Risaralda y Quindío. El traslado de la gestión a cargo del Instituto Nacional de Vías (Invías) marca el fin del esquema concesionado vigente por décadas y responde a reiteradas críticas de transportadores, comerciantes y usuarios frecuentes sobre el impacto económico de los peajes. En regiones donde los trayectos entre municipios suelen ser cortos pero obligan a pagar múltiples peajes, estos cobros se han percibido como un desincentivo a la competitividad y movilidad local, como lo indicó la misma Casa de Nariño.
Expertos citados consideran que el alivio en los costos de peajes tendría efectos inmediatos para quienes utilizan estos corredores, aunque se mantiene la expectativa sobre la rapidez y efectividad de la transición. Existe preocupación de que la reversión pueda quedar atrapada entre trámites administrativos o disputas contractuales, lo que retrasaría la esperada reducción en los cobros y, por ende, el beneficio para la comunidad.
Ante el anuncio gubernamental, la representante a la Cámara por el Quindío, Piedad Correal Rubiano, solicitó al Ministerio de Transporte, la ANI y el Invías clarificaciones sobre el levantamiento de peajes en el Eje Cafetero. La congresista advirtió que esta decisión podría poner en riesgo la ejecución de proyectos clave de movilidad, como la doble calzada Calarcá – La Paila, fundamentales para la conexión entre el centro y occidente del país. Correal Rubiano insistió en la necesidad de conocer los planes gubernamentales para asegurar el mantenimiento y atención de emergencias viales tras la reversión, así como el destino de los recursos destinados a nuevas obras bajo esquemas de Asociación Público-Privada (IP).
El proceso de reversión en el Caribe ya marca precedentes y destaca, según Óscar Javier Torres Yarzagaray, presidente de la ANI, como “un hito clave para la adecuada culminación del contrato y la transición ordenada de la infraestructura”. No obstante, mientras estos procesos avanzan, el costo de los peajes en corredores administrados por la ANI, incluyendo el de Circasia, aumentará a partir del 16 de enero, sujeto a la variación del Índice de Precios al Consumidor.
La comunidad del Eje Cafetero aguarda por directrices claras sobre el futuro de las vías y los recursos para los proyectos estratégicos afectados por estos cambios en la administración vial.
¿Qué implica que el mantenimiento y operación de las vías pasen a manos de Invías tras la reversión?
El cambio de administración de las vías de Autopistas del Café hacia el Instituto Nacional de Vías (Invías) representa un giro fundamental en la gestión de la infraestructura vial regional. Hasta ahora, la concesión permitió que una empresa privada manejara la operación, mantenimiento y recaudo de peajes, destinando estos recursos al financiamiento de obras y la atención de necesidades de la red vial. A partir de la reversión, el Estado asume la responsabilidad directa sobre estas labores.
Este escenario abre interrogantes sobre la capacidad del Invías para mantener los estándares de servicio y atender emergencias con el mismo nivel de eficiencia, así como sobre el flujo de recursos para financiar proyectos viales en marcha o proyectados, especialmente sin el soporte del recaudo directo en peajes que por años financió nuevas construcciones y mejoras.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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