Por: El Colombiano

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Este artículo fue curado por Oskar Ortiz   May 4, 2026 - 12:49 pm
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Mientras el panorama electoral se roba la atención, hace dos meses y medio regresó a Colombia, de manera silenciosa y sin agitar a la prensa, un antiguo narcotraficante del cartel de Medellín. Se trata de Fabio Enrique Ochoa Vasco, conocido en el bajo mundo como ‘Kiko Pobre’ o “Carlos Mario”.

Había sido capturado en Venezuela en 2009 y extraditado a EE.UU., donde lo condenaron a nueve años de celda. En sus días de crimen, perteneció al ala del cartel que lideraban, desde el municipio de Itagüí, los capos Fernando Galeano (‘el Negro’) y Gerardo Moncada (‘Kiko’). Ambos fueron asesinados por órdenes de Pablo Escobar en la cárcel La Catedral de Envigado (1992), lo que puso en fuga a “Kiko Pobre” durante un par de años.

Tras la muerte de Escobar en 1993 y el subsiguiente desmantelamiento del cartel, Ochoa Vasco siguió exportando cocaína en asocio con otras organizaciones, como las AUC.

EL COLOMBIANO, con base en fuentes judiciales, pudo establecer que “Kiko Pobre” se encuentra de nuevo en Medellín, a sus 65 años de edad, y manejando un bajo perfil. Otro de su generación que alcanzó a retornar es Fabio Ochoa Vásquez, con quien suelen confundirlo, no solo por ser su homónimo, sino porque también integró el cartel de Medellín.

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El menor del Clan Ochoa volvió a Colombia en diciembre de 2024, tras pagar tres décadas de encierro en EE.UU. Hoy, a sus 69 años de vida y sin asuntos pendientes con la justicia, reside en Antioquia, disfrutando del negocio de caballos de la familia.

En circunstancias similares está uno de sus exsocios en el cartel, Carlos Enrique Lehder Rivas, quien estuvo preso en Norteamérica por 33 años y regresó a la tierra natal de 75, en marzo de 2025.

Los procesos que tuvo en Colombia ya precluyeron, por lo que deambula con libertad entre Bogotá y Medellín. Uno de los casos más enigmáticos de estos retornos fue el de Griselda Blanco Restrepo, considerada la precursora del tráfico de narcóticos hacia EE.UU. en los años 70, en especial en Florida y Nueva York.

La llamada “Viuda Negra” fue arrestada en 1984 en esa nación, y aunque en principio la condenaron a 60 años, obtuvo una rebaja posterior de la pena y apenas pagó 20. En 2004 la deportaron y durante ocho años vivió sin llamar la atención en Medellín.

El 3 de septiembre de 2012 fue asesinada por sicarios en una carnicería, a los 69 años de edad, y el crimen nunca se esclareció, al igual que muchos de los que ella cometió. Entre los retornados también están los excomandantes paramilitares extraditados en 2008 y sentenciados a penas menores a los 30 años, algunos de los cuales obtuvieron rebajas posteriores por cooperación judicial.

A este grupo pertenecen Salvatore Mancuso (‘el Mono’), Rodrigo Tovar Pupo (‘Jorge 40’), Hernán Giraldo Serna (‘el Taladro’), Carlos Jiménez Naranjo (‘Macaco’), Hebert Veloza García (‘HH’) y Francisco Zuluaga Lindo (“Gordo Lindo”).

Algunos de ellos están pagando penas pendientes en Colombia, otros están libres y en procesos de paz con el gobierno de Gustavo Petro, que no avanzan.

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