La Registraduría Nacional del Estado Civil ha divulgado, como cada cierre de año, el reporte detallado sobre los nombres y apellidos más frecuentes entre los colombianos, reflejando así las tendencias, tradiciones y herencias que marcan la identidad del país. Este informe resulta especialmente relevante ya que no solo perfila los nombres más elegidos para los recién nacidos, sino que también evidencia la permanencia de ciertas raíces familiares y patrones culturales que atraviesan generaciones.
Según los datos oficiales proporcionados por la Registraduría, para el año 2025 el nombre más común en los registros fue David, con 26.486 reportes, seguido de Sofía, que alcanzó los 23.077 registros. El tercer lugar correspondió a María, con 18.858 inscripciones, una señal clara de la persistencia de nombres tradicionales en la cultura popular. A continuación le siguen José con 16.522 registros, Andrés con 13.758 y Liam con 11.128, lo que también revela la presencia de influencias actuales y globales en la elección de los nombres.
La Registraduría no solo centró su análisis en los nombres de pila, sino que amplió el panorama al ofrecer el top 10 de los apellidos más comunes del país. Esta información fue extraída a partir de los registros de nuevos ciudadanos del año anterior y proporciona una visión sobre los hilos familiares que conservan mayor presencia en Colombia. Entre estos apellidos destacan Rodríguez encabezando la lista, seguido por González, Martínez, García, Pérez, Hernández, López, Gómez, Sánchez y Díaz. La cantidad de registros varía desde los 10.582 reportes correspondientes a Díaz hasta los 18.392 de González, aunque no se especifica la cifra exacta del primer puesto ocupado por Rodríguez.
Estos datos producidos por la Registraduría Nacional del Estado Civil y difundidos por medios como Crónica del Quindío, permiten comprender cómo la identidad colombiana se estructura a partir de patrones reiterativos y al mismo tiempo permeables a nuevas influencias. Los nombres como María y José, por ejemplo, han conseguido mantenerse firmes a lo largo de los años, mientras propuestas más actuales, como Liam o Sofía, se consolidan como tendencia en las nuevas generaciones.
El informe no es simplemente una curiosidad estadística; ofrece una mirada profunda sobre la forma en que la familia, la cultura y las circunstancias históricas continúan modelando la sociedad. Cada apellido y cada nombre reúnen tras de sí historias de regiones, migraciones y tradiciones que, pese al paso del tiempo y las transformaciones sociales, siguen renovándose año tras año. Esto subraya la importancia de los registros oficiales como herramienta no solo para la organización del Estado, sino también para la preservación de la memoria colectiva y los lazos de identidad.
¿Por qué se mantienen tan populares nombres tradicionales como María o José en Colombia?
A lo largo de los años, la preferencia por nombres clásicos como María y José ha persistido en los registros del país, según los datos de la Registraduría Nacional del Estado Civil. Esta continuidad puede relacionarse con la fuerte influencia de tradiciones religiosas, culturales y familiares en la sociedad colombiana, donde la transmisión de nombres entre generaciones sigue siendo vista como un acto de respeto y pertenencia.
La vigencia de estos nombres, a pesar de la apertura a nuevas tendencias, revela cómo muchas familias optan por dar continuidad a la memoria compartida y los valores heredados, manteniendo viva una parte fundamental de la identidad nacional.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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