Melquisedec Torres se pronunció sobre la designación que hizo el presidente electo Gustavo Petro, que le encargó el Ministerio de Hacienda al experimentado José Antonio Ocampo.
El aviso no cayó bien en el periodista, que recordó la gestión del futuro titular de la cartera cuando fue ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, entre 1993 y 1994, en el gobierno de Ernesto Samper.
Torres sacó a flote los resultados de Ocampo en aquel entonces y se basó en ellos para criticarlo fuertemente y mostrar así su rechazo al nombramiento.
Crítica de Melquisedec Torres a José Antonio Ocampo, minhacienda de Petro
El analista reparó en que a pesar de que la designación fue “aplaudida por muchos”, es necesario tener en cuenta sus antecedentes.
“Solo recordar que Ocampo fue el Ministro de Hacienda que entregó el país a punto de la quiebra en 1998, tras gobierno Samper, con cifras récord de desempleo, déficit fiscal y deuda externa, y bajo PIB”, trinó.
Y relacionó los siguientes datos:
“Desempleo en 1994 era 7,9%, lo entregó en 15,8%.
Aumento PIB 1994 arrancó 4,3% y cerró 1998 en 0,6%.
Déficit fiscal de 0,47% a – 5,0%.
Deuda externa de US$ 21.941 millones a US$ 32 mil millones”.
Además de Ocampo, Gustavo Petro anunció el nombramiento de Álvaro Leyva Durán como su canciller.
Acá, la publicación de Melquisedec Torres
Desempleo en 1994 era 7,9%, lo entregó en 15,8%
Aumento PIB 1994 arrancó 4,3% y cerró 1998 en 0,6%
Déficit fiscal de 0,47% a – 5,0%
Deuda externa de US$21.941 mills a US$32 mil millones
— Melquisedec Torres (@Melquisedec70) June 30, 2022
La llegada de Petro a la Casa Blanca
El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.
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