La emisora dice tener las 196 páginas del archivo en el que están consignados los testimonios y pruebas del caso y con los que la Fiscalía acusó y envió a prisión a Paul Naranjo y Julián Ortegón de feminicidio agravado; aunque ahora intentan cambiar el delito por el que los acusan, y eso les permitiría rebajar la condena.

Una de esas declaraciones es la de la mamá de la víctima, Nidia Romero, en la que se refiere a Mateo Reyes, uno de los tres hombres que estaba con Ana María Castro en el vehículo del que, según la Fiscalía, fue lanzada la madrugada del 5 de marzo de 2020.

“Ana María, supuestamente, le dijo que Mateo Reyes, hoy testigo de la Fiscalía, era distribuidor de drogas”, indicó Blu Radio.

Pero además, la madre de la joven, a quien Mateo Reyes dijo llamó luego del incidente, contó que “su hija estaba diagnosticada con depresión y ansiedad y que tomaba un medicamento psiquiátrico”, cita la emisora, aunque no profundiza en ninguno de los dos aspectos.

La declaración de Romero deja ver que la joven estaba medicada y no que tomaba otro tipo de drogas, como lo hizo ver Rafael Antonio Gómez, abogado de Julián Ortegón, en la diligencia en la que su cliente fue enviado a prisión a finales de enero, y que fue recogida en ese momento por Noticias Caracol:

“Es la misma mamá de Ana María que también dice que ella consumía y ella tenía problemas de esquizofrenia y de comportamiento, etcétera”.

Las declaraciones recogidas por los medios no dejan ver si el contacto de Ana María con Mateo era porque supuestamente se dedicaba a vender estupefacientes, y en cambio en varias ocasiones se ha hablado que él pretendía a la joven, pese a tener novia —y a quien dijo haber llamado la noche del accidente para que lo auxiliara—.

Por otro lado, la emisora revela lo que testificaron Jhoan Sebastián Sánchez y Maira Ariza, los primeros dos policías en llegar a la calle 80 con carrera 69, donde se dieron los hechos, para atender la escena.

Los uniformados confirman que Reyes ha cambiado en varias ocasiones de versión sobre lo que sucedió y que esa misma noche, en medio de la confusión, se contradijo varias veces en el relato que les dio y a eso se le suma que él “estaba en alto grado de embriaguez y nervioso”.

Además, que tenía su barba untada de base de maquillaje, lo que comprobaría que tuvo un estrecho contacto con el rostro de la víctima y que, como dijo Naranjo, se estaba besando con ella esa noche.

(Lea también: Celular de Ana M. Castro es clave por chats: familia pedirá nuevo cargo contra acusados).

Por todas estas razones y porque Reyes fue el último en verla con vida es que los abogados de las dos partes, tanto los acusados como de la familia de la joven estudiante, no se explican por qué la Fiscalía no ha resuelto tantas dudas sobre su participación en los hechos.

El joven, de quien poco se sabe, hoy no tiene ningún requerimiento de la justicia pero hace parte de los testigos con los que la Fiscalía intenta demostrar que Naranjo y Ortegón tiene la responsabilidad directa de la muerte de la universitaria de 21 años.

En su declaración, Reyes contradice que la joven fue lanzada de la camioneta en la que viajaban y en cambio apoya la tesis de que fue un accidente, aunque apunta la culpa directa a Naranjo.