El teléfono celular de la joven de 21 años, que murió en circunstancias aún por esclarecer la madrugada del 5 de marzo de 2020, podría aportar información valiosa dentro del proceso que se les sigue a Paul Naranjo y Julián Ortegón, ambos enviados a prisión como presuntos coautores del delito de feminicidio agravado.

Según la Fiscalía, el aparato se quedó en la camioneta en la que viajaban todos la noche del accidente, pero los dos indiciados lo escondieron y no lo entregaron a las autoridades.

Para justificar eso, el fiscal del caso, Gerardo Ariza, dijo en una de las audiencias del caso que entre los testimonios nuevos del caso tienen la declaración del vigilante del edificio donde vivía Julián Ortegón, a donde llegaron los acusados luego de que la joven quedó herida sobre la calle 80 con carrera 69.

El celador dijo que Naranjo y Ortegón tuvieron una conversación sobre el celular, que estaba en la silla de atrás del carro. Así lo explicó el fiscal:

“Tenía turno hasta las 6:00 de la mañana en el edificio del barrio Pontevedra. Indica que entre la 1:30 y las 2:00 de la madrugada llegó un vehículo Kia Sportage de color negro en el que iba Ortegón, residente, y el vehículo iba siendo conducido por otro hombre. Naranjo dijo: ‘Aquí está el celular de la aquella’ y Ortegón contestó: ‘Déjelo ahí’. Posteriormente llega una persona de sexo femenino al apartamento donde estaban”.

Pese a eso, los indiciados no se habían referido al dispositivo móvil y había sido un misterio. Incluso una amiga de Ana María Castro dijo estar segura que ella lo tenía en la mano cuando se subió a la camioneta.

Pero en las últimas horas, John Cadena, el abogado de Naranjo, le dijo a El Tiempo que, en primer lugar, es un “celular muy costoso, como de 6 millones de pesos o más”. Sin embargo, según él, lo que dijo su cliente fue otra cosa:

“Paul dijo: ‘Me tengo que ver con Ana María otra vez para entregarle el celular’ y esa aseveración fue malinterpretada. Él no tenía la mínima idea de que ella había perdido la vida”.

Además, confirmó que el celular estaba en la camioneta, pero que se perdió de allí. El vehículo, detalló, “se puso a disposición de los entes de investigación”.

“Ellos inicialmente dijeron que no la necesitaban, pero a los 15 días llamaron a Paul Naranjo a decir que la llevara y allí se perdió el celular, que además se puede pedir su rastreo por las características que tiene“, añadió la defensa.

El abogado Cadena dijo que desde su parte también están buscando el celular porque sería muy importante para él; pero a ese interés se sumó la defensa de la familia de Ana María Castro.

De la Espriella, apoderado de las víctimas, le dijo a ese mismo diario que él tiene la teoría de que en el celular puede haber “unos reclamos de Paul a Ana María diciéndole: ‘Por qué sales con este’, ‘una mujer no debe comportarse así’, ‘una mujer debe actuar de esta manera’, ‘una mujer sería lo haría de esta otra'”.

Todo ese tipo de posibles mensajes, según el penalista, “podrían ser una prueba de que se trata de un feminicidio, porque exigirle un cierto tipo de comportamiento a una mujer de acuerdo a los estereotipos y sancionarla por eso conlleva a que si hay un resultado fatal, como es el caso, se pueda configurar el feminicidio y esa podría ser la causa de que esa prueba se esté escondiendo”.

El abogado hizo referencia al supuesto escenario de que el celular se lo robaron de la camioneta y cuestionó por qué no pusieron la denuncia.

En ese sentido, precisó De la Espriella, pedirá a la justicia que a los indiciados se les acuse también de ocultamiento de material probatorio, como lo explicó en este video: