La diligencia había sido programada para el 16 de septiembre y la Corte Suprema de Justicia llamó a Álvaro Uribe Vélez para escuchar su versión aunque el político renunció al Senado, y pese a que la masacre en este corregimiento de Ituango (Antioquia), que dejó unas 15 personas muertas y decenas de familias desplazadas, se perpetró hace más de dos décadas: entre el 22 y el 30 de octubre de 1997.

Fue por eso que la defensa del expresidente, en voz del abogado Jaime Granados, argumentó en un comunicado que la Corte perdió competencia para investigar estos hechos debido a la renuncia de Uribe, y porque “este tipo de servidores están afuera de la órbita del alto tribunal”. También, porque el político ha negado cualquier relación con el caso y desmintió la versión según la cual, supuestamente, militares facilitaron información para perpetrar el cruento ataque.

Pero la diligencia no se cumplió ya que, como argumentaba Granados, la Corte decidió entregar este proceso a la Fiscalía General de la Nación, así como las investigaciones de las masacres de San Roque y La Granja.

¿Qué pasó en la masacre de El Aro y por qué querían escuchar la versión de Uribe?

El caso fue declarado como delito de lesa humanidad y volvió a tomar relevancia en medio de la solicitud de extradición del exjefe paramilitar Salvatore Mancuso, que, según la Fiscalía, confesó ante la jurisdicción especial de Justicia y Paz, el 15 de enero de 2007, que participó en esa operación violenta y que el objetivo era matar al cabecilla de las Farc alias ‘Iván Márquez’, ya que, según él, en esa zona se resguardaban guerrilleros y escondían allí a los secuestrados.

Mancuso, según este comunicado del organismo acusador, también mencionó que inteligencia militar les facilitó información sobre el escondite de ‘Márquez’, les entregó mapas de la región y los puntos específicos en donde debían atacar.

Otro dato que mencionó Mancuso fue que en medio de la masacre hubo enfrentamientos con los guerrilleros y que varios helicópteros sobrevolaron la zona, entre esos uno en el que él fue a llevar municiones a los paramilitares y otro en el que, presume, escapó ‘Iván’ ‘Márquez’.

Es en este punto en donde Mancuso empieza a relacionar al entonces gobernador con los hechos, pues dijo que también “estuvo sobrevolando el helicóptero de la Gobernación de Antioquia” y un helicóptero del Ejército.

Pero el expresidente Uribe siempre ha negado que algún helicóptero de la Gobernación haya estado involucrado en los hechos, pese a que Mancuso volvió a ratificar su testimonio sobre la masacre de El Aro desde Estados Unidos, luego de que lo extraditaran, en mayo de 2012.

Esta versión de los helicópteros y de la supuesta complicidad del Ejército la mencionó, tal cual, el exmagistrado de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Medellín Rubén Darío Pinilla Cogollo, que en entrevista con Semana (el 28 de julio de 2020) se refirió así a los hechos.

“Fue una masacre planificada previamente, que contó con información de las Fuerzas Militares. Según las versiones de Salvatore Mancuso, y de otros miembros de las Autodefensas, el general Alfonso Manosalva Flores, comandante por ese entonces de la Cuarta Brigada, fue el que les dio información sobre sitios, ubicación de tropas, ubicación de grupos y campamentos guerrilleros para ingresar a la zona”, dijo Pinilla Cogollo, en diálogo con el investigador Ariel Ávila.

El exmagistrado calificó la masacre como “un evento doloroso, no solo por el grado de crueldad utilizado” para asesinar a unos 15 campesinos y quemar más de la mitad de casas del pueblo, “sino por el tipo de delitos que se cometieron. Desde torturas, actos denigrantes, sufrimientos, sevicia y violación de mujeres”.

Pinilla también dijo, en ese medio, que en los más de ocho días que duró el sangriento episodio en El Aro, “no apareció ningún apoyo de la Fuerza Pública”; siendo que “sobrevolaron varios helicópteros, entre ellos dos: uno artillado de las Fuerzas Militares, hacia el día 29 de octubre más o menos, y el otro, uno amarillo de la Gobernación de Antioquia que también sobrevoló la zona durante ese periodo”.

Finalmente, el exfuncionario, que compulsó copias para investigar a Álvaro Uribe Vélez por esta matanza de civiles, contó en Semana que así como Mancuso también hubo otros exparamilitares que aseguraron que “Pedro Juan Moreno, secretario de gobierno del entonces gobernador Uribe Vélez, fue enterado de lo que se planeaba hacer en El Aro”, y que “la Gobernación fue informada por el alcalde de Ituango cuando empezaron” los hechos.

Esta es la entrevista completa con el exmagistrado Pinilla.

¿Qué tiene que ver Álvaro Uribe en la masacre de El Aro?

Eso todavía no está claro, y por eso era que la Corte quería escuchar al expresidente Uribe, pues el mismo Mancuso le confesó a una magistrada de Justicia y Paz que él estuvo entre 10 y 15 veces en las instalaciones de la Cuarta Brigada reunido, de acuerdo con Semana, con el general Manosalva y con Moreno, y que allí fue en donde supuestamente se impartieron las instrucciones. Frente a la pregunta de si el gobernador Uribe estaba al tanto de la operación en El Aro, el exparamilitar contestó: “Su señoría, si estábamos nosotros hablando con su secretario de gobierno (Pedro J. Moreno), era imposible que su jefe no lo sepa”.

Otro de los que salpicó a Uribe con estos hechos fue el paramilitar Francisco Villalba, condenado a 34 años de cárcel como responsable de la masacre, que dijo que los asesinatos se perpetraron presuntamente en una operación para “rescatar al doctor Mario Uribe”, que estaría entre los secuestrados que tenían las Farc.

Ese testimonio lo ratificó Villalba, según Noticias Uno, el 12 de noviembre de 2008 en la Comisión de Acusación de la Cámara de Representantes, en donde aseguró que “un primo de Álvaro Uribe, por eso fue la razón que nosotros fuimos a hacer esa operación… porque por ese señor yo hice esa masacre; porque donde ese señor no hubiera estado en ese secuestro, la masacre no se hubiera perpetrado”.

Esta declaración de Villalva la recopiló el informativo ya que el sanguinario exparamilitar fue asesinado por sicarios cuatro meses después de haber estado en la Comisión de Acusación.

La Fiscalía indagó por este caso así como por la muerte del defensor de derechos humanos Jesús María Valle, asesinado también por sicarios en su oficina el 27 de febrero de 1998, cuatro meses después de que denunciara supuestos vínculos entre militares y paramilitares en las matanzas de El Aro y de La Granja.

Con todos estos testimonios y hechos de sangre, el entonces fiscal Eduardo Montealegre pidió, en un comunicado de octubre de 2015, “investigar al expresidente Uribe por los 19 homicidios de la masacre de El Aro”, pues dijo que la Corte debía aclarar “si existe o no algún tipo de responsabilidad del exgobernador Uribe por no haber tomado las medidas necesarias para evitar la toma paramilitar”.

Este video de Noticias Uno recoge las denuncias que había hecho el exparamilitar meses antes de su muerte.

¿Qué ha dicho Uribe sobre masacre de El Aro y supuestos vínculos paramilitares?

Pues además de negar cualquier relación con estos hechos, el expresidente calificó como “una infamia” las acusaciones en su contra, y en una carta aseguró que luego de las masacres paramilitares el comandante de la Cuarta Brigada, general Carlos Ospina, estuvo en la zona verificando las denuncias y concluyó, según su investigación, que “no había colusión del Ejército con paramilitares”.

Esa explicación del exsenador Uribe la publicó El Espectador el pasado 29 de julio, y allí también quedó consignado lo que expresó el político sobre el crimen de Valle:

“El asesinato de Jesús María Valle ocurrió a los pocos meses de haber dejado yo la Gobernación de Antioquia; me encontraba en el Saint Antony’s College de Oxford, Inglaterra”, dijo, además de recordar que cuando el defensor elevó las denuncias él mismo lo recibió en su despacho y las trasladó a las Fuerzas Militares.

Otra de las defensas que ha hecho Uribe fue cuando el fiscal Montealegre, en julio pasado, lo tildó de “criminal de guerra”, a lo que el expresidente lo llamó “mentiroso” y le dijo que él hizo esfuerzos “superiores a las posibilidades de un gobernador” para enfrentar este episodio de violencia.

Además, calificó a Montealegre de “mañoso” por acusarlo ahora ante medios, cuando el exfiscal tuvo guardadas “falsas denuncias” y las mandó a la Corte Suprema de Justicia cuando lo eligieron senador en 2014.