Inicialmente, las autoridades manejaron la hipótesis de que ella habría caído desde un segundo piso. 

No obstante, un informe del instituto, conocido por El Heraldo, asegura que en el cuerpo de la estudiante se encontraron “estigmas ungueales en el cuello y en uno de los brazos”, es decir, marcas dejadas por los bordes de las uñas o los dedos.

El diario de la Costa Atlántica destacó que estas marcas aparecen cuando se ha actuado sobre la piel con presión. Sin embargo, un investigador forense consultado por ese medio dijo que esto no implica violencia contra la joven.

De hecho, según se expuso en el rotativo, las marcas pudieron haber quedado en el momento de cargar el cuerpo, luego de que fue encontrado.

Así pues, los mencionados estigmas ungueales “no tienen explicación clara en el contexto de los hechos”, por lo que Medicina Legal recomendó a la Fiscalía General de la Nación investigar a profundidad.

De igual forma, el instituto forense, citado por el rotativo, agregó que la joven habría sufrido “laceraciones en la base del cráneo y una acumulación de sangre entre la cubierta del cerebro y la superficie del mismo”. Esto sería resultado de un “grave” traumatismo.

Estos nuevos hallazgos podrían dar razón a los reclamos que hizo Roberto Ortega, padre de Madelayne, cuando el cuerpo de su hija fue hallado.

Ortega señaló que hubo personas que movieron su cuerpo para hacer creer que se cayó.

El hombre, en su momento, le dijo a Blu Radio: “Para nosotros, ella no cayó de ningún segundo piso; para nosotros, a ella la movieron y la colocaron en una escena y la hicieron pasar como una caída”.

A la luz de estas revelaciones, Ortega insistió en El Heraldo que las marcas deben investigarse para “saber quién se las produjo y bajo qué escenario”.