El consejero de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (ACIN), William Camayo, explicó que los controles buscan “salvaguardar a la población” del coronavirus; pero también les ha permitido hacer el control de su territorio en las zonas por las que se mueven los grupos armados, delincuentes comunes y traficantes de droga.

A fin de controlar el movimiento de sus pobladores, los indígenas del Cauca  —que no han reportado contagios— instalaron 90 puntos de control en el norte del departamento, también cerraron los resguardos y solo permiten la circulación de la gente algunos días de la semana en horarios determinados.

Sin embargo, con la entrada de la pandemia al país, seis grupos armados comenzaron a hacer presencia en esa zona, un corredor estratégico para sacar cocaína producida en el país por el Pacífico.

El indígena recordó que desde el semestre pasado las comunidades tienen “dificultades” para controlar el territorio por la presencia de las disidencias de las Farc y grupos de narcotraficantes y gracias a estas medidas, los delincuentes “han querido pasar a la fuerza, pero hasta el momento los controles se han sostenido”.

Al no poderse mover libremente, los narcotraficantes han arreciado las amenazas y la semana pasada lanzaron una granada contra un grupo de indígenas que hacían control. Dos nativos resultaron heridos, en tanto que cuatro de los atacantes fueron capturados y serán juzgados según las leyes de los lugareños.

“La comunidad los tiene para llevarlos a juicio”, aseguró Camayo, quien considera que estas y otras situaciones hacen que se “agudice el conflicto” y por consiguiente crezca la violencia.

El líder comunitario recordó que el año pasado fueron asesinados cinco guardias indígenas y otros seis quedaron heridos en un ataque de las disidencias de las Farc.

Pese a este panorama, Camayo espera que a los que realizan los controles no les suceda nada, pues considera que están solos y no esperan ayuda del Gobierno.

“Esperamos muy poco de las instituciones del Gobierno porque la lectura que nosotros tenemos es que al Gobierno no le interesa lo que nos pase a nosotros”, concluye Camayo.