Por: EL NUEVO DÍA IBAGUÉ

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Este artículo fue curado por pulzo   Sep 28, 2026 - 9:16 am
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Durante tres jornadas marcadas por la emergencia y la incertidumbre, los habitantes de las veredas San Miguel y El Queso, ubicadas en el área rural de Chaparral, Tolima, enfrentaron un desafío de grandes proporciones: intensos incendios que pusieron en peligro cultivos, fincas y viviendas. Según información compartida por miembros de la comunidad, estas llamas se extendieron desde el jueves 17 hasta el sábado 19 de septiembre, dejando como resultado cerca de 8.000 hectáreas afectadas. La magnitud del incidente movilizó a personas, organismos de socorro, empresas y organizaciones de la región, que se unieron para tratar de contener la emergencia y mitigar sus consecuencias.

Uno de los apoyos más significativos vino desde el aire, gestionado por ISAGEN, empresa que contrató un helicóptero especialmente para respaldar la extinción de los incendios. En estas labores aéreas participaron de manera destacada los pilotos Julio Díaz y Oscar Sandoval, quienes coordinaron las operaciones en situaciones especialmente complejas. Paralelamente a la respuesta desde el aire, en tierra diversos actores se movilizaron: la ingeniera ambiental Bivian Morales Patiño, Cristian Javier Suárez Sepúlveda —quien hace parte de Serviambientales y Forestales SAS, firma contratista de ISAGEN—, y el ingeniero civil Carlos Mario Torres Motta trabajaron hombro a hombro con miembros de la comunidad.

El apoyo no se limitó a los especialistas. A la respuesta también se sumaron Sebastián Morales, estudiante de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Cooperativa de Colombia, su madre Arelis Morales Patiño y otros habitantes de las zonas afectadas. Además, la Comunidad Indígena Ivanazka Lemaya de Calarma, liderada por su gobernadora Bianey Córdoba, estuvo presente durante la crisis, subrayando la importancia del trabajo conjunto.

La finca Aurora, propiedad de la familia Torres Motta, fue una de las muchas que estuvo en riesgo directo, recibiendo respaldo en ese momento crítico. Más allá de combatir el incendio, la solidaridad se reflejó en la entrega de víveres básicos a las familias de la zona, acción respaldada por la Fundación Fundaespinal. Esta experiencia fue, de acuerdo con los relatos de los propios habitantes, una muestra clara de la fuerza de la cooperación: recursos, conocimientos y trabajo se reunieron para enfrentar un momento complejo.

Los líderes comunitarios y sus vecinos insisten en que lo más relevante es reconocer el esfuerzo colectivo desplegado. La emergencia no solo puso a prueba la capacidad de organización y respuesta de los habitantes de Chaparral, sino que también visibilizó el valor de la unión entre comunidades, empresas y organizaciones ante situaciones adversas. Agradecen de manera especial el esfuerzo de quienes, desde el cielo o en tierra, se sumaron durante tres días para proteger sus hogares y sustento.

Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

¿Cuáles fueron las comunidades y organizaciones que participaron en la emergencia de los incendios en San Miguel y El Queso?

En la emergencia estuvieron involucrados tanto organismos locales como empresas y comunidades indígenas. Destaca el compromiso de ISAGEN, que movilizó apoyo aéreo con helicópteros y personal especializado, así como la participación de Serviambientales y Forestales SAS, la ingeniera ambiental Bivian Morales Patiño, el ingeniero civil Carlos Mario Torres Motta y miembros de la comunidad como Arelis Morales Patiño y Sebastián Morales. También jugó un papel importante la Comunidad Indígena Ivanazka Lemaya de Calarma, representada por Bianey Córdoba, y la Fundación Fundaespinal, que brindó ayudas a las familias afectadas.

¿Cuántas hectáreas resultaron afectadas y qué tipo de ayudas recibieron las familias por los incendios en Chaparral?

De acuerdo con el testimonio de los habitantes de la zona rural de Chaparral, los incendios provocaron daños en cerca de 8.000 hectáreas de terreno. Las familias de San Miguel y El Queso recibieron, además de apoyo para controlar las llamas, ayuda material como la entrega de víveres de primera necesidad, una gestión encabezada por la Fundación Fundaespinal, junto con el respaldo tanto en tierra como desde el aire por parte de empresas y voluntarios locales.


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