Gustavo Petro no se quedó callado ante la columna de The Economist que tildó su Gobierno de “terrible” y lo acusó de estar “desesperado”. En un trino cargado de sarcasmo, el mandatario desestimó las críticas de la revista, defendió su visión de un Estado Social de Derecho y propuso un debate sobre la crisis climática, mientras negaba cualquier intención de reformar la Constitución de 1991.
Lejos de aceptar las críticas, Petro optó por responder con un tono irónico en su cuenta de X. “Jajaja… nuestra revista del pensamiento crematístico, cree que el Estado Social de Derecho y la economía social de mercado son pensamientos vagos”, escribió, burlándose de la perspectiva de The Economist.
Jajaja..nuestra revista del pensamiento crematístico, cree que el Estado Social de Derecho y la economía social de mercado son pensamientos vagos. Esos conceptos globalizados, son indispensables para la descarbonización productiva y social sin lo cual, solo vendría la extinción.… https://t.co/BCSAruhTAp
Petro también aprovechó para introducir un tema que, según él, no se abordó en 1991: la crisis climática. “¿Cómo mitigamos y nos adaptamos a la crisis climática? En otras palabras, cómo Colombia se descarboniza y se convierte en poder mundial de la vida”, planteó, invitando a The Economist a debatir sobre cómo lograr la paz a través de estos conceptos.
En su columna titulada “El terrible presidente de Colombia se desespera”, publicada esta semana, The Economist arremetió contra la administración de Petro, señalando que sus tres años en el poder han estado marcados por más tropiezos que logros.
La revista destacó que las ambiciosas reformas estructurales prometidas en salud, pensiones, trabajo y paz se han estrellado contra resistencias legislativas, fallos judiciales y una creciente tensión institucional.
El medio británico calificó el estilo de Petro como “pugilístico”, criticando su tendencia a confrontar al Congreso, a los jueces y a otros poderes del Estado, lo que, según la publicación, ha saboteado el avance de sus propuestas.
Uno de los puntos más controversiales es el anuncio de Petro, el pasado 20 de junio, de incluir una consulta sobre una posible asamblea constituyente en las elecciones de 2026, una idea que The Economist considera ambigua y carente de claridad sobre sus objetivos.
El análisis también puso la lupa sobre la fallida reforma a la salud. Aunque reconoce que el sistema colombiano, con 27 aseguradoras privadas bajo supervisión estatal, supera en cobertura a muchos países de América Latina, la revista cuestionó la decisión de Petro de intentar desmantelarlo en lugar de ajustarlo. Tras el archivo de la propuesta inicial, el Gobierno intervino las dos EPS más grandes, y aunque la Cámara aprobó una versión más moderada en marzo de 2025, The Economist advierte que el Senado probablemente la hundirá.
La respuesta de Petro refleja su estrategia habitual: confrontar a sus críticos con un discurso que mezcla ideología, desafío y un llamado a debates globales. Sin embargo, la columna de The Economist pone en evidencia los retos que enfrenta su Gobierno, desde la falta de consensos legislativos hasta una percepción de inestabilidad política.
La llegada de Petro a la Casa Blanca
El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos.
Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington.
Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.
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