Por: El Espectador

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Este artículo fue curado por pulzo   Abr 17, 2026 - 6:32 pm
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En Colombia, la Constitución establece de manera categórica la prohibición de que miembros activos de las fuerzas militares participen en actividades políticas o aspiren a cargos de elección popular. Esta norma se ha mantenido firme durante décadas, con el objetivo de evitar la injerencia castrense en el debate electoral y preservar la neutralidad de las instituciones armadas. Por tal motivo, quienes han dedicado su vida al servicio militar deben retirarse oficialmente antes de buscar cualquier aspiración política, un proceso que sigue Gustavo Matamoros, uno de los trece candidatos que buscan suceder al presidente Gustavo Petro en la Casa de Nariño.

Gustavo Matamoros, de 71 años, ha consolidado una carrera de cerca de cuarenta años en las Fuerzas Militares, desde donde alcanzó el rango más alto del generalato. A pesar de mantener lazos sólidos en el ámbito militar, la plataforma civil que respalda sus pretensiones electorales llegó de la mano del Partido Ecologista, que avaló su inscripción para los comicios de este año. Junto a su fórmula vicepresidencial, Mila Paz, aparece ahora en los tarjetones que la ciudadanía utilizará en la primera vuelta presidencial, prevista para el 31 de mayo de 2026, según El Espectador.

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En entrevistas concedidas a diversos medios, incluida El Espectador, Matamoros ha expresado su visión para el país, centrada en la seguridad, el fortalecimiento de la Fuerza Pública y la recuperación del control territorial. Critica los numerosos movimientos de altos mandos militares ocurridos durante la gestión de Gustavo Petro, argumentando que esto ha debilitado la estructura interna y ha favorecido el crecimiento de grupos armados ilegales ligados al narcotráfico. Según informes oficiales citados en la campaña, estos grupos suman más de 20.000 integrantes armados, una cifra alarmante para el contexto nacional.

Dentro de su agenda, destaca la necesidad de implementar políticas de alivio social y desarrollo con enfoque regional, particularmente en regiones como El Catatumbo (Norte de Santander), donde la violencia entre grupos armados provocó el desplazamiento de más de 80.000 personas en tan solo un mes del año anterior, de acuerdo con reportes de la Defensoría del Pueblo e Indepaz. Asimismo, Matamoros plantea la normalización de relaciones con Estados Unidos y una reducción más profunda de la pobreza, aunque aún no ha detallado completamente los mecanismos para alcanzar estos objetivos.

Con el lema “se acabó el desorden”, Matamoros busca abrirse paso en medio de un escenario político polarizado. Mientras los principales contendientes se sitúan en extremos opuestos del espectro ideológico, el general retirado se identifica con propuestas enfocadas en el orden y la disciplina, elementos que marcaron su trayectoria castrense aunque carece de experiencia previa en la administración política o cargos de elección popular. Su historial incluye cargos como agregado militar en China y Estados Unidos, director de Indumil y jefe del Estado Mayor Conjunto, posición desde la cual acumuló experiencia relevante en el manejo de crisis y estrategias de apoyo a la seguridad nacional.

La formación y red de contactos que cultivó en los entornos militar y privado, junto a su ascendencia familiar de tradición castrense, constituyen su principal carta de presentación. Sin embargo, las encuestas lo han ubicado en los últimos lugares en intención de voto, lo que representa un reto significativo para su aspiración presidencial. A pesar de ello, Matamoros apuesta a que su disciplina y visión estratégica permitan obtener respaldo suficiente en unas elecciones donde el voto de opinión y el rechazo al desorden adquieren mayor relevancia.

¿Por qué los militares en Colombia deben retirarse antes de postularse a cargos de elección popular?

La consulta sobre el retiro de los militares antes de incursionar en la política es fundamental en el sistema democrático colombiano. Esta restricción, establecida en la Constitución, tiene como objetivo mantener la neutralidad de las Fuerzas Armadas frente a los debates partidistas, evitando tanto la politización interna de las instituciones castrenses como la concentración de poder en actores armados. El caso de Gustavo Matamoros ilustra la importancia de esta separación, pues solo tras colgar el uniforme puede buscar respaldo electoral.

Asegurar esta distancia entre lo militar y lo político fomenta la confianza en el proceso electoral y en la legitimidad de las instituciones. Permite, asimismo, que quienes deseen aportar su experiencia en seguridad y orden puedan hacerlo después de finalizar su servicio activo, garantizando que las decisiones políticas se tomen con perspectiva civil y pluralista.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

Qué se sabe de la participación de Petro en una película

El presidente Gustavo Petro será el primer presidente en aparecer en una película. Ningún mandatario en ningún país del mundo usó su cargo para estar en un papel dentro de un filme, pero el mandatario colombiano sí lo hará. Se sabe que el presidente saldrá como un extra dentro de una de las escenas de la película que relata la historia del almirante Padilla, en la época de la descolonización, y que la película se graba con recursos público: una parte los entregó RTVC y la otra, el Ministerio de las TICS. Detrás de la película está la productora Valencia Producciones FX y hay varias personalidades del cine y la televisión colombiana involucrados en su realización. En total, la película tiene un contrato en el Secop firmado por casi 4 millones de dólares para su ejecución.

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