Un nuevo informe técnico de la Aeronáutica Civil cambió por completo la hipótesis inicial sobre el accidente del avión de Satena que se estrelló en Norte de Santander, dejando 15 personas fallecidas. Lo que en un comienzo se interpretó como un choque frontal contra la montaña ahora apunta a un escenario distinto: una posible maniobra final del piloto para intentar evitar el impacto.
Así lo explicó el coronel Álvaro Bello, director técnico de investigación de accidentes de la Aerocivil, quien reveló que la forma en la que quedó la aeronave y la huella del impacto permiten una nueva lectura del siniestro.
“La aeronave tiene un impacto que es ascendente, es decir, no es enfrente, no hay una colisión frontal contra el terreno, sino que efectivamente nos da un indicio de que podría haber un intento de alguna maniobra final antes de la colisión como tal. La huella que deja la dinámica del impacto es de casi unos 150 metros desde la punta de la montaña hasta abajo”, explicó en Blu Radio.
Este hallazgo representa un giro clave en la investigación, ya que sugiere que la tripulación habría intentado modificar la trayectoria en los últimos segundos del vuelo, lo que abre nuevas líneas de análisis sobre lo ocurrido dentro de la cabina antes del impacto.
El avión, que cubría la ruta Cúcuta–Ocaña, desapareció del radar poco antes de aterrizar y posteriormente fue hallado en una zona boscosa de la vereda Curasica, en el municipio de La Playa de Belén. Según la Aerocivil, la aeronave impactó en la parte más alta de una montaña, ubicada a unos 6.400 pies de elevación, dejando una extensa huella de desplazamiento hasta el punto donde quedaron los restos.
Bello también aclaró que aún no existe confirmación oficial sobre una supuesta última comunicación de emergencia que ha circulado en redes sociales.
“Tenemos en nuestras manos los grabadores de voz. Hoy empezamos el proceso de recuperación, descarga y análisis para confirmar la veracidad de cualquier comunicación que se haya generado desde la cabina de mando”, señaló.
Otro elemento que genera nuevas preguntas es la altitud de la aeronave al momento del impacto.
“Definitivamente no estaba en la altura establecida”, afirmó el coronel, al explicar que existe una variación en el perfil de vuelo que ahora es uno de los puntos centrales de la investigación. Tenemos que identificar por qué en esta posición estaban en esta altura para generar precisamente el impacto final contra el terreno”, mencionó en Noticias Caracol.
La Aerocivil investiga múltiples factores que pudieron influir en la tragedia: decisiones humanas, condiciones técnicas de la aeronave, herramientas de navegación, factores operacionales y condiciones meteorológicas. Para el organismo, no se trata de un solo elemento aislado, sino de una posible cadena de eventos.
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Este accidente se convierte en el segundo siniestro aéreo ocurrido en menos de un mes en Colombia. El primero se registró el 10 de enero de 2026, cuando la avioneta del artista Yeison Jiménez se estrelló en Paipa, Boyacá, causando la muerte del cantante y de todo su equipo de trabajo.
No obstante, la Aerocivil fue enfática en señalar que ambos casos no están relacionados. “Son dos situaciones completamente diferentes (…) cada accidente tiene una serie de factores distintos”, explicó Bello.
Mientras avanzan los análisis técnicos, el nuevo informe cambia el enfoque del caso: ya no se habla solo de un impacto directo contra la montaña, sino de un posible intento desesperado por evitar la tragedia, una maniobra final que ahora se convierte en pieza clave para entender qué ocurrió realmente en los últimos segundos del vuelo de Satena.
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