Escrito por:  Redacción Nación
Oct 15, 2026 - 12:43 pm

Un video en el que aparece un funcionario de la Agencia Nacional de Tierras (ANT) cocinando un armadillo en Bogotá desató indignación en redes sociales y abrió el debate sobre la protección de la fauna silvestre en Colombia.

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Se trata de Yordy Medina Noriega, jefe de comunicaciones de la entidad, quien se grabó mientras preparaba un plato con el animal, conocido en algunas regiones como cachicamo.

La grabación fue difundida por cuentas relacionadas con la cultura de los Llanos Orientales. En las imágenes, Medina aparece con una camiseta de la Selección Colombia y un sombrero, mientras revuelve una olla en la que se distinguen partes del animal. “Hoy tenemos un cachicamo acá en Bogotá”, comenta en el video.

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La Plataforma ALTO y otras organizaciones defensoras de los animales rechazaron lo ocurrido y pidieron que la Fiscalía investigue para establecer de dónde salió el ejemplar y si hubo una infracción de las normas ambientales. La polémica también llegó a sectores políticos, que reclamaron explicaciones por la conducta del funcionario.

Por qué está prohibido cazar y consumir armadillos sin autorización

Aunque el consumo de cachicamo hace parte de prácticas tradicionales en algunas regiones, eso no significa que cualquier persona pueda cazarlo, transportarlo o comercializarlo libremente. Los armadillos son animales silvestres que cumplen funciones ecológicas, como remover el suelo al excavar y contribuir a la dinámica de los ecosistemas.

Armadillo / Getty
Armadillo / Getty

Además, algunas especies enfrentan amenazas por la cacería, el comercio ilegal y la pérdida de su hábitat. La gravedad del caso dependerá, entre otros factores, de la especie involucrada y de las circunstancias en las que fue obtenida.

La legislación colombiana contempla sanciones por el aprovechamiento ilegal de recursos naturales y el tráfico de fauna silvestre. Por eso, las autoridades deberán establecer si el animal fue cazado, comprado, transportado o mantenido sin los permisos correspondientes.

Las multas y penas de cárcel que podría enfrentar

La Ley 2111 de 2021 contempla, para el delito de aprovechamiento ilícito de recursos naturales renovables, penas de 60 a 135 meses de prisión y multas de 134 a 43.750 salarios mínimos mensuales legales vigentes. Para el tráfico de fauna silvestre, las sanciones previstas son de 60 a 135 meses de cárcel y multas de 300 a 40.000 salarios mínimos.

Si se demuestra que hubo caza ilegal, también podría evaluarse ese delito, que contempla entre 16 y 54 meses de prisión y multas de 33 a 937 salarios mínimos, siempre que no corresponda una conducta con una pena mayor. Las penas pueden aumentar entre una tercera parte y la mitad en los supuestos previstos por la ley, entre ellos cuando se afecta una especie silvestre amenazada.

Esto no significa que Medina vaya a recibir automáticamente esas sanciones: la Fiscalía y las autoridades competentes deberán determinar qué ocurrió y si se configuran los delitos. También podrían evaluarse consecuencias administrativas o disciplinarias, según los hechos y las normas aplicables.

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Por ahora, el caso plantea preguntas sobre la procedencia del armadillo y la eventual responsabilidad de quienes participaron en su obtención y preparación. La investigación será clave para establecer si hubo una conducta ilegal y qué medidas corresponden.

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