Por: EL NUEVO DÍA IBAGUÉ

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Este artículo fue curado por pulzo   Sep 23, 2026 - 1:01 pm
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El Tolima enfrenta actualmente una serie de emergencias ambientales que se entrelazan y representan un desafío significativo tanto para las autoridades como para sus habitantes. Según el reporte citado, el departamento está viviendo una inusual combinación de calor extremo, escasez de lluvias, reducción en el caudal de los ríos, incendios forestales persistentes y aumento en la actividad sísmica en algunas de sus zonas más pobladas.

El principal problema que se ha identificado es la falta de agua. Entre el 1 y el 20 de septiembre se registraron solamente 14,9 milímetros de lluvia, lo que equivale apenas al 23 % del promedio esperado para este periodo, que suele estar en 65,7 milímetros. Este déficit afecta al 100 % del departamento y en el 85 % del territorio la condición se considera severa. Los municipios más golpeados son Espinal, Flandes y Carmen de Apicalá, donde la caída de precipitaciones fue casi nula, llegando solo al 3 % de lo que históricamente se había contabilizado.

Sumado a la escasez de lluvias está el aumento en las temperaturas. En promedio, la región se encuentra 2,8 °C por encima de los registros históricos, destacándose el municipio de Murillo, que registró incrementos de hasta 4,2 °C. Este calor excesivo ha repercutido directamente en la reducción del caudal de los ríos: 11 de las 15 corrientes analizadas han mostrado descensos, siendo el caso más grave el del río Gualí, el cual perdió un 36 % de caudal en apenas veinte días. Además, estaciones del sistema del río Magdalena informaron bajas de hasta el 27,2 % en el caudal y casi un 19 % en su nivel general.

Frente a este panorama, las autoridades han solicitado reducir el consumo de agua, revisar las captaciones de acueductos y prepararse ante un posible desabastecimiento, centrándose en especial en Espinal y Flandes. Además, aumentaron las recomendaciones para reforzar las acciones de prevención de incendios forestales y para lidiar con las altas temperaturas.

El sur del Tolima, y en particular Chaparral, enfrenta una intensa actividad sísmica. Solamente el lunes 21 de septiembre se registraron más de 130 movimientos de tierra. Por esto, una comisión técnica, en la que participan el Servicio Geológico Colombiano, Cortolima y la Gobernación, se trasladó al lugar para estudiar el fenómeno. Como medida preventiva, las instituciones educativas de Chaparral, Rioblanco, Roncesvalles y San Antonio adoptaron la modalidad de escuela en casa, recomendando a las familias preparar un kit básico de emergencia ante posibles nuevos sismos.

El panorama se agrava con los incendios forestales, pues durante 53 días consecutivos se han reportado focos de fuego en el departamento. Al cierre del reporte, seguían activos tres incendios, localizados en Ortega, Chaparral y Prado. Los organismos de socorro y la comunidad han luchado casi dos meses para controlar las llamas, en condiciones adversas marcadas por el calor y el bajo nivel de precipitaciones.

En síntesis, Tolima enfrenta una serie de crisis simultáneas: menos agua disponible, temperaturas elevadas por encima de lo normal, actividad sísmica al sur y una persistente amenaza de incendios forestales.

¿Cuál es la situación actual del agua en Tolima debido a la falta de lluvias?

El departamento de Tolima registra un déficit de lluvias que alcanza el 100 % de su territorio, con precipitaciones muy por debajo de lo esperado y una condición severa en el 85 % de la región. Municipios como Espinal, Flandes y Carmen de Apicalá están entre los más afectados, recibiendo solo el 3 % del promedio histórico. Esta escasez ha conducido a una notoria disminución en el caudal de los ríos y obliga a implementar medidas de ahorro de agua y vigilancia en los acueductos.

¿Por qué se presentan incendios forestales constantes en el Tolima?

Los incendios forestales en Tolima persisten principalmente debido a la combinación de calor extremo y la escasez de lluvias, ambos factores que crean condiciones propicias para la propagación del fuego. El reporte indica que durante casi dos meses se han presentado focos activos de incendio, con tres de ellos aún sin control en municipios como Ortega, Chaparral y Prado. La prolongada emergencia resalta la gravedad del fenómeno que afecta al departamento.

Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.


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