La banda denominada ‘Segunda Marquetalia’, señalada por las autoridades de dedicarse de lleno al narcotráfico después de abandonar el proceso de paz y de delinquir en Venezuela, aporta la fecha en la que, según ellos, la entonces guerrilla de las Farc decidió asesinar al líder conservador Álvaro Gómez Hurtado.

Hasta ahora, el momento exacto en que esa organización insurgente decidió acabar con la vida de Gómez Hurtado era impreciso, pues cuando los dirigentes del hoy partido Farc enviaron una carta a la JEP admitiendo su responsabilidad en el hecho no dieron ese tipo de detalles. Apenas dejaron entrever que la orden de matarlo estuvo animada en el viejo odio que sentía el jefe máximo de esa guerrilla, Manuel Marulanda Vélez, alias ‘Tirofijo’, por Gómez Hurtado.

Incluso, Carlos Antonio Lozada, exguerrillero y hoy senador, cuando reconoció que fue él quien transmitió a los guerrilleros urbanos que tenía bajo su mando la orden que impartió Jorge Suárez, alias ‘Mono Jojoy’, de matar a Gómez Hurtado, no dijo cuándo se produjo esa orden, sino que dio una vaguedad: “Esa decisión estaba tomada desde la fundación de las Farc, no es que se haya dado la orden en ese momento específico, es que en ese momento se dieron las condiciones”.

Sin embargo, la disidencia encabezada por ‘Iván Márquez’ publicó este fin de semana un comunicado en el que asegura que la decisión de asesinar al político conservador se tomó por la dirección de las entonces Farc, en su Séptima Conferencia, que tuvo lugar el 4 de mayo de 1982, en el Meta. Es decir que la orden tardó 13 años en ejecutarse, pues se consumó el 2 de noviembre de 1995, cuando Gómez Hurtado salía de la Universidad Sergio Arboleda, en el norte de Bogotá.

Esa conferencia fue célebre por varias razones, entre otras, por discutir temas como el cambio operacional del Ejército Nacional que, para enfrentar la guerra irregular de las guerrillas, había comenzado a ser cada vez más irregular poniendo en práctica métodos y tácticas guerrilleras (moverse a campo traviesa, por ejemplo); la decisión de convertir a las Farc en un ejército revolucionario (de donde se agregó a su sigla la partícula EP [Ejército del Pueblo]) y la decisión de llevar la guerra a las ciudades, por lo que las actividades urbanas adquirieron categoría estratégica.

Claro que en su comunicado, la disidencia ‘Segunda Marquetalia’ también vuelve a las razones que han dado Lozada y Rodrigo Londoño, actual presidente del partido Farc, en el sentido de que el origen del asesinato de Gómez Hurtado se hunde en el momento en que fue parlamentario y en el congreso calificó como ‘repúblicas independientes’ los asentamientos campesinos organizados militarmente en el sur del Tolima, lo que habría provocado su bombardeo y posterior surgimiento de las Farc.

“Ampliando los argumentos sobre las razones políticas y militares que condujeron a tomar tan delicada determinación, tenemos que, al menos desde 1961, por tomar un punto de referencia, Álvaro Gómez Hurtado –hijo de uno de los responsables del exterminio de los gaitanistas, y él mismo responsable de tales crímenes– desde el Congreso de la República, fue el primero en promover la idea de la liquidación militar de los campesinos perseguidos por la violencia de los años 40 y 50, ubicados en la región de Marquetalia, en el sur del Tolima”, dice la disidencia encabezada por ‘Márquez’ y ‘Santrich’.

Ninguna de las hipótesis sobre los móviles y autores de la muerte de Álvaro Gómez Hurtado eran ciertas, y ninguno de los que de una u otra manera habían sido implicados tenían que ver con tal suceso”, agrega el comunicado. “Falsas, entonces, eran las versiones de paramilitares como Éver Veloza (alias HH, de narcos como Santa Lopesierra y Luis Hernando Gómez Bustamante (alias Rasguño), que pretendieron incriminar, por ejemplo, al expresidente Ernesto Samper Pizano, seguramente con la premeditada determinación de sacar sucios dividendos políticos”.

La comunicación de esta disidencia abre aún más la brecha entre la versión de que fueron las Farc las autoras del magnicidio y la de los familiares del líder conservador, que sostienen que la responsabilidad del crimen es del expresidente Samper Pizano y su exministro Horacio Serpa, y la versión del propio Samper Pizano, según la cual el asesinato estuvo enmarcado en un intento de golpe de estado contra él.