Por: El Colombiano

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Este artículo fue curado por pulzo   May 8, 2026 - 5:55 am
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El reciente debate presidencial organizado desde Antioquia y transmitido por El Colombiano, Teleantioquia, Telemedellín y Blu Radio reveló la disposición —o falta de ella— de los principales candidatos para confrontar públicamente sus propuestas. Entre los cinco aspirantes mejor posicionados en las encuestas, solo Paloma Valencia, Claudia López y Sergio Fajardo estuvieron presentes. Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella decidieron no asistir, a pesar de haber sido invitados con dos meses de antelación. Esta ausencia, especialmente la de Cepeda —quien ha condicionado su participación a decidir moderadores, temáticas y competidores—, fue interpretada por la organización como un desprecio a la importancia democrática de los debates, espacios fundamentales para que los ciudadanos evalúen alternativas antes de los comicios del 31 de mayo.
En la discusión, uno de los temas más polémicos fue la política de “paz total”, bandera del gobierno de Gustavo Petro y de Iván Cepeda. Los tres candidatos presentes coincidieron en rechazar la continuidad de esta iniciativa. Claudia López la criticó duramente por permitir, según sus palabras, que los criminales “controlen cárceles y hagan fiestas”, citando el reciente escándalo en la cárcel de Itagüí. Fajardo sumó su negativa, aludiendo a los daños que generó el “tarimazo” de Petro al sentar en negociación abierta a cabecillas de bandas criminales, una medida que, a su juicio, afectó gravemente la ciudad y el departamento.
Paloma Valencia también manifestó su oposición, argumentando que la paz no se construye “abrazando y ‘chochoneando’ a los criminales”. El consenso de los presentes fue rotundo: la política de “paz total” no continuaría en sus eventuales gobiernos. Asimismo, ante la posibilidad de una extradición del presidente Petro, en caso de que investigaciones en Estados Unidos resultaran en su contra, tanto López como Fajardo defendieron la dignidad y la soberanía judicial de Colombia, subrayando que un presidente debe responder ante la justicia nacional.

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Valencia, a diferencia de sus colegas, dejó la puerta abierta, señalando que, si existiera prueba suficiente y se cumplieran todos los trámites legales, la extradición podría ser procedente. Sin embargo, enfatizó la necesidad de evitar la persecución política, en una referencia indirecta al proceso judicial contra el expresidente Álvaro Uribe Vélez.
Otro tema crucial fue la crisis del sistema de salud. Valencia reclamó la salida urgente de Daniel Quintero Calle como superintendente de Salud—citado por corrupción junto con varios funcionarios—y propuso la compra centralizada de medicamentos y la articulación entre IPS (Instituciones Prestadoras de Salud) y EPS (Entidades Promotoras de Salud) para ponerse al día en los servicios atrasados. Fajardo planteó la intervención de la Nueva EPS, mientras López sugirió un sistema mixto, sin ánimo de lucro y más equitativo para las regiones. En cuanto al financiamiento, tanto Valencia como Fajardo consideraron necesario acceder a préstamos a través del Fondo Monetario Internacional (FMI).
La propuesta de Petro para convocar una asamblea constituyente fue rechazada de manera unánime. Fajardo la calificó como una “declaración de guerra”, advirtiendo del riesgo de autoritarismo, mientras que López defendió la vigencia de la Constitución de 1991, considerada como una de las más avances y protectoras de derechos en Colombia. Valencia se sumó a la defensa del actual marco constitucional, alertando sobre el peligro de concentrar poderes en caso de continuidad gubernamental y recordando la importancia de preservar el Estado social de Derecho.
El debate incluyó también un homenaje a Miguel Uribe Turbay, senador asesinado en 2025, y permitió a los candidatos expresar su preocupación por la seguridad en campaña y la integridad del proceso electoral. Se discutieron otros temas candentes como las relaciones con Venezuela, la corrupción en el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec), la gentrificación en Medellín y la explotación sexual, elogiándose en este último punto las acciones de la administración local.
En conclusión, la cita evidenció diferencias claras en políticas clave y en las opiniones sobre la idoneidad de los candidatos ausentes. Lo que quedó sobre la mesa fue la importancia de la participación electoral informada y la convicción de que la decisión, más allá de las figuras, corresponde a la ciudadanía.

¿Por qué es fundamental la participación en los debates presidenciales?

La pregunta sobre la importancia de los debates presidenciales cobra vigencia cada ciclo electoral, especialmente en contextos donde algunos candidatos deciden marginarse de estos espacios públicos. Según directivos de El Colombiano, los debates no son un escenario favorecedor para los medios de comunicación ni un simple evento protocolario, sino una obligación democrática para que los votantes puedan conocer en detalle las posturas de quienes aspiran a conducir el país.

La ausencia de candidatos con posibilidades reales de ganar pone en entredicho la transparencia y la apertura al escrutinio ciudadano. Sólo a través del intercambio público de ideas y propuestas es posible evaluar competencias, identificar diferencias de fondo y exigir compromisos claros frente a temas de interés nacional, como la paz, la salud o las reformas institucionales. Así, los debates no sólo enriquecen la democracia, sino que potencian una decisión electoral más informada y consciente.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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Angie Rodríguez, exdirectora del Dapre y actual funcionaria del Gobierno, aseguró que hay más de 20 personas que están buscando desacreditarla con el presidente Gustavo Petro acusándola de varios hechos que ella no cometió, pero lo que sí hizo fue destapar una supuesta disputa interna de poder entre diferentes funcionarios o personas cercanas al presidente, como Juliana Guerrero y Carlos Carrillo, con quienes ella ha tenido una confrontación desde hace varios meses.

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