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Puerto Carreño, capital del departamento del Vichada, se encuentra sumida en una profunda crisis energética que ha provocado severos impactos en la vida de sus habitantes y en el funcionamiento de servicios fundamentales. De acuerdo con reportes de El Colombiano y declaraciones de autoridades locales, desde hace más de un mes la ciudad enfrenta racionamientos regulares y fallas graves en el suministro eléctrico, dificultando aún más la situación social y económica en este territorio fronterizo. El Gobierno Nacional asegura que atiende la emergencia desde hace dos semanas e intenta restablecer y reforzar el servicio, incluso buscando reactivar la interconexión con Venezuela, país vecino que históricamente ha sido parte de la solución energética regional.
Según antecedentes reportados, Puerto Carreño ya había experimentado un apagón importante en enero del año anterior, instancia en la que el municipio atribuyó el corte al déficit de flujo de caja para operar el sistema. Sin embargo, la reaparición cíclica de las interrupciones eléctricas continúa siendo motivo de preocupación para cerca de 30.000 residentes. La presión sobre una infraestructura limitada se incrementa debido a la presencia de población flotante —incluyendo migrantes venezolanos, comunidades indígenas y personas en tránsito— que recurre a la capital para acceder a servicios y oportunidades.
Líderes comunitarios y entidades como la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales) han advertido sobre los efectos negativos de las interrupciones prolongadas. Andrés Santamaría, director de este organismo, enfatizó que los apagones no solo afectan la cotidianidad, sino que pueden desencadenar crisis humanitarias. Se han evidenciado graves consecuencias en el acceso al agua potable, el comercio, las instituciones públicas y la prestación de servicios esenciales. Las altas temperaturas de la temporada agravan la situación, haciendo aún más difíciles las condiciones de vida, especialmente para menores de edad en ambientes escolares sin ventilación y personal militar afectado por cortes de hasta doce horas.
La crisis eléctrica ha repercutido también en el comercio, con pérdidas económicas derivadas de la falta de refrigeración, daños en electrodomésticos y equipos, mientras que los cobros por energía se mantienen. Esta situación ha impulsado a la ciudadanía a movilizarse pacíficamente para demandar soluciones urgentes. El alcalde Jaime Ariel Rodríguez ha promovido mesas de diálogo, aunque la comunidad exige ser escuchada directamente por el Gobierno Nacional.
Ante la emergencia, Asocapitales solicitó la intervención inmediata del Ministerio de Minas y Energía, así como el apoyo de los Ministerios del Interior y Defensa. El Ejecutivo, por su parte, informó través de su titular, Edwin Palma, que se ejecutan acciones técnicas y logísticas: entre ellas, el traslado de una planta de generación desde Cartagena y el despliegue de personal especializado para reforzar la operación local. No obstante, la compleja conectividad de la región implica desafíos adicionales para la llegada de equipos y técnicos.
Otra solución analizada por el Ministerio radica en restablecer la interconexión eléctrica con Venezuela —desconectada durante el gobierno de Iván Duque—, una decisión que dejó una deuda de cerca de 13 millones de dólares y que ahora el Ejecutivo trabaja por saldar. Según Palma, la reactivación de este vínculo transfronterizo podría reducir el costo de la electricidad en el Vichada hasta en un 50% y mejorar la confiabilidad del sistema. Por el momento, la administración nacional y local continúan coordinando acciones para mitigar la crisis y buscan alternativas estructurales que garanticen estabilidad energética en el futuro.
¿Por qué Puerto Carreño depende de la energía de Venezuela?
La situación energética en Puerto Carreño, según los datos publicados por El Colombiano y las declaraciones oficiales, ha estado relacionada históricamente con la interconexión eléctrica con Venezuela. Este enlace permitía abastecer a la capital del Vichada gracias a la cercanía geográfica y a la limitada infraestructura local para generación propia. Sin embargo, la desconexión de este suministro durante la anterior administración dejó a la ciudad mucho más vulnerable, obligándola a depender de sistemas internos que no cubren la totalidad de la demanda.
La relevancia de restablecer esa conexión reside en su potencial para mejorar la confiabilidad del servicio y reducir los altos costos energéticos en la frontera. De acuerdo con el Ministerio de Minas y Energía, al solucionar la deuda pendiente con Venezuela, el departamento podría acceder nuevamente a energía más estable y económica, beneficiando directamente a la población afectada y a los sectores institucionales estratégicos de la región.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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