El periodista, que lleva 30 años escribiendo opinión para Semana, enumeró los errores que, según él, definieron el rumbo de un escándalo que empezó con una ‘chiviada’ y terminó en un inconveniente segundo plano “de la resurrección del aliento dado a la comisión de falsos positivos en las instrucciones del Ejército”.

El más terrible baldón de vergüenza del Ejército colombiano en sus 200 años de historia”, resaltó Caballero en su columna que, como se esperaba, abordó la noticia de la cancelación del espacio de opinión que Daniel Coronell publicaba en Semana desde hacía 14 años.

De igual manera, Caballero lamentó que la credibilidad de la revista resultara golpeada justo ahora cuando, según dijo, el público se debate entre “la propaganda de los poderes políticos y económicos y la irresponsabilidad de las libérrimas pero engañosas redes sociales”.

A su juicio, Semana erró al “demorar la publicación de su investigación sobre las directivas del Ejército sobre conteo de muertos en la guerra hasta cuando el New York Times la chivió”; Coronell también se equivocó al “al escribir un texto [arrogante] de denuncia contra su propia revista”; y otra vez el semanario pecó en despedir a Daniel Coronell.

Con ese despido convirtió lo que era una discusión marginal sobre primicias informativas en un grave escándalo sobre la libertad de prensa […] que de pasada, consagró involuntariamente al despedido Coronell como un prócer de la independencia”, anotó Antonio Caballero.