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Escrito por:  Julian Bermúdez
Editor     Mar 5, 2026 - 6:51 am

La escalada del conflicto en Oriente Medio dejó una víctima colombiana. Sebastián Loaiza Tobío, oriundo del corregimiento de Yatí, zona rural del municipio de Magangué (Bolívar), falleció en Dubái en medio de los recientes bombardeos y ataques cruzados que se registran en la región tras el aumento de las tensiones entre Estados Unidos, Israel e Irán.

La noticia fue confirmada por su familia, que recibió la notificación oficial por parte de las autoridades de Emiratos Árabes Unidos en la noche del domingo 1 de marzo. Desde entonces, sus allegados iniciaron los trámites para lograr la repatriación del cuerpo y poder realizar las honras fúnebres en su tierra natal.

En declaraciones a Caracol Radio, Álvaro José Loaiza, hermano del colombiano fallecido, explicó que las autoridades emiratíes advirtieron que el proceso de traslado podría tardar varias semanas debido a los procedimientos legales y logísticos que deben cumplirse en este tipo de casos.

“Nos pidieron paciencia. Es un trámite que puede tomar hasta un mes”, señaló el familiar en la entrevista radial, al tiempo que indicó que todavía no cuentan con detalles claros sobre las circunstancias exactas en las que ocurrió la muerte.

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Sebastián Loaiza, conocido entre sus allegados como ‘Chiqui’, residía en Emiratos Árabes Unidos desde 2014. Antes de emigrar había sido soldado profesional en Colombia, formación que le permitió vincularse posteriormente a empresas de seguridad privada en Dubái, donde trabajó durante varios años.

Su familia recuerda que tomó la decisión de salir del país en busca de mejores oportunidades económicas para apoyar a sus seres queridos. Durante su tiempo en el exterior mantuvo contacto frecuente con sus familiares en Magangué y realizaba visitas periódicas a Colombia.

De hecho, según relataron sus allegados, Loaiza tenía previsto regresar definitivamente al país en junio de 2026. Su último viaje a Colombia había sido en septiembre de 2025, cuando compartió con su familia y avanzó en los planes para establecerse nuevamente en el territorio nacional.

La muerte del colombiano se produce en medio de una escalada militar que comenzó el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva contra objetivos estratégicos en Irán. Posteriormente, el gobierno iraní anunció represalias, lo que derivó en una serie de ataques con misiles y drones en distintos puntos del Golfo Pérsico.

En medio de esta tensión regional, se han reportado impactos y explosiones en ciudades como Dubái y Abu Dabi. Uno de los incidentes más comentados fue el incendio en un hotel de Dubái, ocurrido tras versiones de un ataque atribuido a fuerzas iraníes.

Sin embargo, hasta el momento no existe confirmación oficial sobre la forma exacta en la que murió el colombiano. Algunas versiones indican que podría haber fallecido durante un ataque aéreo o en medio de los bombardeos registrados en la ciudad, aunque esta información no ha sido confirmada por autoridades diplomáticas o militares colombianas.

Sebastián Loaiza era el menor de tres hermanos y padre de dos niñas menores de edad. Su muerte ha generado una profunda conmoción en el corregimiento de Yatí, donde familiares, amigos y vecinos lo recuerdan como un joven trabajador que salió del país con el objetivo de construir un mejor futuro.

La Iglesia Cristiana Restaurados Para Restaurar, congregación de su comunidad, publicó un mensaje en redes sociales recordando su infancia y trayectoria personal. En la publicación, destacaron que desde niño era apasionado por el fútbol y lo describieron como un joven que siempre soñó con progresar.

Mientras tanto, el caso también evidencia cómo los conflictos internacionales pueden afectar de manera directa a ciudadanos de otros países que residen o trabajan en regiones cercanas a los escenarios de guerra.

(Vea también: Irán lanza misiles contra un nuevo objetivo: el Kurdistán iraquí)

En medio de esta situación, la Embajada de Colombia en Emiratos Árabes Unidos activó el 3 de marzo una red de apoyo emocional en español dirigida a colombianos que viven en la región.

De acuerdo con el comunicado oficial, el acompañamiento psicológico es voluntario y gratuito, y está orientado a quienes necesiten orientación o contención en su idioma materno ante la incertidumbre generada por la crisis. La iniciativa también se extendió a colombianos que residen en Baréin, Kuwait y Yemen.

Mientras avanzan los trámites diplomáticos y legales para la repatriación, la familia Loaiza permanece a la espera de más información sobre las circunstancias de la muerte y de apoyo institucional para poder traer el cuerpo del colombiano de regreso a Magangué.

La historia de Sebastián Loaiza refleja cómo un conflicto internacional puede alterar de forma inesperada la vida de familias ubicadas a miles de kilómetros de los escenarios de guerra, dejando una huella profunda en comunidades como la de Yatí, que hoy lamenta la pérdida de uno de sus hijos.

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