El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.
Maritza Costanza Pizo recuerda con angustia el 5 de octubre, día en que recibió una llamada que revivió el dolor por el feminicidio de su hija Ingrith Vanessa Castro. La voz al otro lado del teléfono aseguraba haber visto al presunto feminicida de Ingrith Vanessa —de apenas 23 años— en el barrio Virrey, en Usme, Bogotá, exactamente el mismo lugar donde se perpetró el crimen en mayo de 2024, de acuerdo con el relato proporcionado por su madre. Esta comunicación no ha sido la única; han pasado más de dos años y las llamadas con supuestos avistamientos se han convertido en episodios recurrentes que la familia enfrenta sin descanso.
Para Maritza Costanza, cada nueva alerta suma al desconcierto y la sensación de impunidad, pues no comprende cómo, si conocen la identidad, motivos y circunstancias que rodearon el asesinato de Ingrith Vanessa, las autoridades no han logrado capturar al responsable. Ella misma se pregunta: “¿Acaso cometió un crimen perfecto?”, una duda que comparte toda la familia al tratar de entender por qué el sistema judicial permite que el victimario continúe libre transitando por la ciudad de Bogotá.
El caso de Ingrith Vanessa Castro no solo llama la atención por el carácter violento del crimen, sino por el contexto de violencia vicaria, un término que hace referencia al uso de menores de edad para ejercer violencia contra las mujeres. Además, resaltan los antecedentes: Ingrith Vanessa, durante el año previo a su muerte, intentó en varias ocasiones denunciar los hechos de los cuales era víctima, así como solicitar medidas de restricción en contra del agresor. Sin embargo, estas acciones preventivas no fueron suficientes para evitar la tragedia, lo que evidencia, según la familia, deficiencias en la protección a víctimas de violencia de género.
El presunto responsable, quien residía frente al domicilio de Ingrith Vanessa, nació en Tolima y creció en el sur de Bogotá, donde también nacieron sus dos hermanos. Maritza relata que el hogar era sostenido por ella y su hija; ambos niños dependían de ellas para el sustento diario. Sobre Ingrith Vanessa, su madre la describe como una joven responsable que disfrutaba de salir a fiestas, pero nunca descuidó sus compromisos y obligaciones.
Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
¿Por qué sigue libre el feminicida de Ingrith Vanessa Castro en Bogotá?
Según el testimonio de Maritza Costanza Pizo, madre de la víctima, aunque la identidad del responsable es conocida y se sabe cómo ocurrieron los hechos, el sujeto continúa libre. La familia atribuye esto a fallas en el sistema judicial, ya que las denuncias previas y las solicitudes de restricción no evitaron el desenlace fatal, ni han logrado favorecer la captura del agresor.
¿Qué es la violencia vicaria y cómo se relaciona con el caso de Ingrith Vanessa Castro?
La violencia vicaria consiste en la utilización de menores de edad como instrumento para ejercer violencia sobre las mujeres. En el caso de Ingrith Vanessa Castro, este contexto de violencia vicaria es un aspecto relevante que agrava la gravedad del crimen, según los detalles relatados por su familia.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
Detalles del feminicidio de Natalia Villalba
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