En la mañana de este martes 27 de enero en Bogotá se ha visto gravemente afectado el flujo vehicular, específicamente en la calle 13, una de las principales rutas de acceso desde el occidente de Cundinamarca. Los responsables: los conductores de la flota intermunicipal de la Sabana en protesta por la inseguridad que asedia constantemente esta ruta crítica.
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Este bloqueo ocurre en respuesta al robo de una buseta en el sector de Tres Esquinas, que fue el detonante para un gremio cansado de las constantes amenazas a su seguridad y a la de los pasajeros. “Estamos hartos de la inseguridad, exigiendo mayor presencia de las autoridades para proteger a trabajadores y usuarios”, dijeron los conductores. La protesta se ha denominado como un “plan tortuga” y ha resultado en fuertes congestiones matutinas y situaciones difíciles para aquellos que provienen de municipios como Facatativá, Madrid, Mosquera y áreas aledañas.
El desafío es mayor si se considera lo que se evidencia en videos publicados en las redes sociales, reflejando un embotellamiento masivo causado por la protesta. A la vista de las autoridades, esto es un llamado a la acción: una intervención inmediata y medidas concretas como patrullas reforzadas y estrategias contra la delincuencia organizada activa en la zona.
#Bogotá 🚨 Conductores de la Flota de la Sabana realizan plan tortuga en el río Bogotá y bloquean el ingreso a la ciudad. La protesta se da tras el robo de una buseta esta mañana en el sector de Tres Esquinas. Exigen mayor presencia de autoridades. 🚧 pic.twitter.com/qzWRgIag7g
— Pulzo (@pulzo) January 27, 2026
En los últimos meses, la inseguridad ha cobrado fuerza en el corredor occidental de la capital, llevando consigo un impacto negativo palpable. La interrupción de continuos flujos de personas y mercancías afecta no solo a los conductores, sino también a la economía local. Como un efecto dominó, miles de pasajeros quedan varados, recurren a métodos precarios como caminar largas distancias o apelar a servicios particulares, agravando así la ya complicada situación vial.
Los transportadores mantienen su postura de resistencia, insistiendo que no levantarán el bloqueo hasta que se obtengan compromisos serios en pro de la seguridad. Hacen énfasis en el hecho de que a pesar de las múltiples denuncias hechas, la respuesta por parte de las autoridades ha sido insuficiente. La ubicación estratégica de la protesta, cerca del río Bogotá, agranda la problemática, debido a que la calle 13 es de vital importancia para la movilidad de miles de bogotanos que dependen del transporte intermunicipal.
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