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La Alcaldía de Pereira informó que los trabajos en la intersección de Corales avanzan ahora a su segunda etapa de construcción, una vez que se concluyeron los procesos de adquisición de terrenos alrededor de la rotonda. Entre dichos predios se incluyeron estaciones de servicio, las cuales fueron demolidas para habilitar espacios destinados a la movilización y maniobra de maquinaria pesada, de acuerdo con las autoridades municipales. Esta nueva fase representa un avance significativo en el cronograma y responde a la necesidad de modernizar la infraestructura vial en el sector.
La primera etapa de la obra, según el reporte de la administración local, se encontraba inicialmente programada para agosto, aunque el inicio efectivo tuvo lugar en octubre debido a algunos retrasos. Durante este periodo, se concentraron en la demolición de viviendas y en acondicionar el terreno para las fases subsiguientes. El proceso de adquisición de los inmuebles y la preparación física del área fueron determinantes para dar paso a las tareas actuales.
Ahora, en la fase II, la magnitud de las intervenciones hace indispensable realizar cierres viales parciales y desvíos, impactando especialmente a quienes transitan por el suroccidente de la capital de Risaralda. El Instituto de Movilidad ha definido un esquema de circulación alterna con el objetivo de minimizar las afectaciones a la movilidad urbana. El propósito es que el flujo de vehículos mantenga la mayor normalidad posible mientras se avanza en la ejecución.
Entre las principales medidas, se encuentra el establecimiento de un doble flujo vehicular en el tramo comprendido entre Cuba y Corales, habilitado a la altura de la Clínica San Rafael. Además, el acceso al sector de Corales deberá efectuarse frente a la Institución Educativa Alfonso Jaramillo Gutiérrez, limitado a un solo sentido y debidamente señalizado. Accesos alternos, retornos y desviaciones cuentan con la respectiva señalización para orientar a los conductores y peatones. El resto de vías conectadas a la glorieta operarán bajo condiciones normales.
Las estrategias incluyen señalización para facilitar el parqueo en establecimientos comerciales que permanecen en funcionamiento, y se invita a usuarios a optar por vías alternas, especialmente la Avenida 30 de Agosto. Asimismo, se insta a peatones, en particular en las cercanías del colegio Alfonso Jaramillo Gutiérrez y establecimientos como el Oxxo, a emplear rutas seguras. Durante todo el periodo de obras, las autoridades sugieren manejar con cautela, reducir la velocidad y planificar los desplazamientos con antelación.
En cuanto al transporte público, la ruta 16 del sistema Megabús, que conecta el intercambiador de Cuba con el estadio Hernán Ramírez Villegas a través del barrio Corales, operará por un trayecto temporal. La ruta seguirá por la Avenida Sur, Carrera 25 y posteriormente los barrios Olímpico I y Gamma, con retornos y conexiones ajustados a la situación de obra. Según informó Megabús, la ciudadanía debe prever posibles retrasos y cambios en los tiempos habituales, ajustando su itinerario mientras duren los trabajos.
Entre las restricciones se prohíbe estacionar en los desvíos habilitados y la entrada de vehículos de carga pesada al sector Corales, limitando su circulación solo a los trayectos señalizados. Finalmente, la administración municipal exhorta a la población a respetar todas las medidas, identificando los puntos de contacto para dudas a través del portal de la Alcaldía, la línea telefónica designada y correo electrónico para atención ciudadana.
¿Qué impactos económicos pueden derivarse de estas obras viales en el sector Corales de Pereira?
La ejecución de proyectos de infraestructura vial de gran envergadura suele tener repercusiones directas e indirectas en el entorno económico inmediato. En el caso de Corales, la adecuación de accesos y la implementación de restricciones temporales, como lo informó la Alcaldía de Pereira, pueden modificar la dinámica de comercios y el flujo de clientes, debido a los cambios en los patrones de movilidad. El Instituto de Movilidad reconoce este desafío y, por ello, ha dispuesto señalización especial para el parqueo de vehículos en la zona comercial, buscando atenuar las posibles afectaciones.
Por otro lado, cuando finalicen las obras, se prevé que la nueva infraestructura contribuya a mejorar la conectividad y el acceso, beneficiando además a los negocios locales. Sin embargo, durante el periodo de intervención, los controles viales y los desvíos temporales implican que tanto comerciantes como residentes deberán adaptarse a una situación transitoria que, aunque representa una incomodidad, es parte del proceso de transformación urbana.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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