Más bien, lo que dijo Diosdado Cabello, y que circula profusamente por redes sociales transpira venganza, rencor, odio, pasiones que resultan más censurables cuando están dirigidas a una persona que ya falleció.

Cabello se ocupó de la muerte de Carlos Holmes Trujillo, cuyas honras fúnebres se llevaron a Cabo este miércoles en Bogotá, en un tono incluso irónico.

“Murió el ministro de Colombia por COVID-19. Lo lamentamos. Hubiéramos querido que viviera bastante. Lo hubiéramos querido siempre”, dijo Cabello, poderoso diputado a la recién instalada Asamblea chavista de Venezuela.

Pero después explicó por que él y sus seguidores hubieran querido que Trujillo “viviera para siempre”: “Nosotros hubiéramos querido que los enemigos de la patria vivan bastante, para que sigan viendo que aquí la revolución bolivariana seguirá adelante”.

Cabello, como Trujillo, también estuvo contagiado con COVID-19, y contó eso a través de sus redes sociales. En ese momento, dijo que cumplía “el tratamiento indicado”.

“Lamentamos el fallecimiento”, insistió Cabello falsamente. “Lamentar la muerte de cualquier ser humano”, siguió, recordando el código no escrito que rige a todos los seres humanos.

Pero ese halo de ‘humanidad’ que le quiso dar a sus palabras Cabello, se disipó muy pronto: “Bastante daño le hizo [Trujillo] a nuestro país”.

Y después quedó muy claro lo que realmente siente y piensa el jefe chavista, a quien no le parece suficiente el fallecimiento de Trujillo: “Pero la muerte no es el castigo”.

El tema recurrente de Cabello en su programa de los miércoles por la noche ‘Con el mazo dando’ es atacar a Colombia, y acusar a Trujillo y al presidente Iván Duque de querer sacar del poder a Nicolás Maduro.