Por: El Colombiano

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Este artículo fue curado por pulzo   Feb 9, 2026 - 9:18 pm
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La inflación global experimentó una ligera estabilización durante el cierre de 2025, reflejando señales de calma tras varios años de intensa presión sobre el costo de vida provocados por la pandemia. Según datos publicados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde), la inflación anual promedio en sus países miembros fue de 3,7% en diciembre de 2025, cifra apenas menor al 3,8% de noviembre, lo que revela un ritmo de desaceleración menos brusco, fundamentado principalmente en la significativa reducción de los costos energéticos. Sin embargo, el informe señala que otros factores, como alimentos y servicios, continúan impulsando los precios hacia arriba, dificultando que los hogares perciban una auténtica mejoría económica.

Llama la atención el rezago de Colombia respecto a otras economías con las que comparte integración en la Ocde y vínculos comerciales. De acuerdo con cifras divulgadas tanto por el DANE —Departamento Administrativo Nacional de Estadística— como por observaciones de Vision Davivienda y analistas en X, Colombia finalizó 2025 con una inflación anual del 5,1%. Esta cifra la ubica como la segunda más alta de los 38 países de la Ocde, superada únicamente por Turquía, que alcanzó 34,9%. Aunque el país redujo su inflación desde el 6,6% reportado en 2024, el descenso fue más lento si se compara tanto con el promedio Ocde como con el G7, cuyos miembros cerraron 2025 con una inflación anual del 2,4%.

En contraste con Europa —especialmente la zona euro, donde el control en los precios de la energía llevó la inflación por debajo del 2% en diciembre de 2025—, Colombia mantiene desafíos internos que han impedido un ajuste más acelerado. El encarecimiento de alimentos, servicios y el peso de la inflación subyacente —que excluye alimentos y energía— continúan afectando el costo de vida en el país suramericano. Como resultado, el acumulado muestra que los precios en Colombia son hoy aproximadamente 36% más altos en comparación con el nivel previo a la pandemia en 2019.

El comportamiento de la inflación no es homogéneo dentro de la Ocde. Durante diciembre de 2025, la inflación anual disminuyó en 13 de sus países miembros, aumentó en nueve y permaneció estable en 16, reflejando así un mapa global con variaciones marcadas entre regiones y economías. En el caso del G7, la estabilidad dominó la tendencia, con una leve baja en Japón gracias a la introducción de subsidios al combustible, mientras que Canadá experimentó aumentos por factores tributarios.

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Al observar la evolución en otras naciones relevantes, se destaca la persistencia de altas cifras inflacionarias en Turquía, aunque con una reducción significativa respecto al año anterior, y casos exitosos como Costa Rica, Suiza, Finlandia, Suecia y Francia, que consiguieron cerrar el año por debajo del 1% de inflación anual. Por su parte, países como Brasil continúan experimentando descensos consecutivos en los niveles de inflación, mientras que en economías emergentes como India, Indonesia y Arabia Saudita los precios muestran incrementos.

Evidentemente, el ritmo y éxito en controlar la inflación varía no solo por componentes externos como el precio de la energía, sino también por factores internos y políticas de cada país. El caso de Colombia ilustra las dificultades estructurales para converger hacia los niveles de inflación previos a la pandemia, así como los retos que enfrenta la población para recuperar el poder adquisitivo perdido en los últimos años.

¿Por qué es importante la "inflación subyacente" y cómo afecta la economía?

La inflación subyacente es un concepto fundamental en el análisis económico, ya que excluye de su cálculo los precios de los alimentos y la energía, considerados más volátiles o sujetos a factores temporales. En el contexto actual, como lo muestran los datos de la Ocde y las experiencias de países como Colombia, este indicador permite evaluar la persistencia de las presiones sobre los precios, más allá de fluctuaciones puntuales en rubros básicos.

Comprender el comportamiento de la inflación subyacente ayuda a gobiernos y bancos centrales a tomar decisiones sobre políticas monetarias y a proyectar escenarios de estabilidad o inestabilidad económica. Si persiste alta, como sucede en algunos países descritos en el informe, el efecto sobre el costo de vida puede prolongarse, dificultando que las familias perciban mejoras sostenibles, incluso cuando los precios de la energía bajan temporalmente. Esto la convierte en una referencia clave en las discusiones sobre bienestar y estrategia económica.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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