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Tras el reciente incendio forestal que arrasó más de 525 hectáreas en el cerro Casitagua, al norte de Quito, Ecuador, especialistas del Instituto Metropolitano de Patrimonio (IMP) se encuentran sumergidos en investigaciones de campo para identificar y evaluar el impacto en las evidencias arqueológicas de la zona. El fuego ocurrido entre el 17 y el 20 de septiembre, además de dañar el refugio de diversas especies, dejó al descubierto valiosos vestigios que, según el Ayuntamiento, contribuyen a reconstruir la historia de Quito desde hace más de 10.000 años.
De acuerdo con una fuente del IMP, se están llevando a cabo inspecciones en varios puntos del cerro. Durante estos recorridos, los técnicos encontraron una sección de graderío tallada directamente en la roca cerca del culunco —sendero prehispánico ancestral— de Radioloma, en el valle de Lulumbamba. Según la información oficial, este hallazgo sería de posible filiación inca y representa un nuevo aporte al extenso conjunto de evidencias arqueológicas en la zona. El Municipio indicó que "el elemento será objeto de nuevas acciones técnicas para determinar sus características, importancia y relación con el sitio arqueológico".
Las inspecciones incluyeron recorridos por cuatro sitios: Tagshima, Barrio Cuba Alto, Radioloma y Huiyachul (también conocido como Uyachul). El IMP señaló que, si bien la vegetación de Barrio Cuba Alto y Radioloma fue afectada por el fuego, no se observó material arqueológico incinerado y el antiguo culunco permanece sin daños visibles. En Tagshima y Huiyachul, el análisis preliminar no detectó afectaciones sobre la superficie.
Este graderío, localizado cerca del sendero antiguamente transitado por culturas prehispánicas, será estudiado detalladamente, con nuevas acciones dirigidas a actualizar la ficha de Radioloma dentro del Sistema de Información del Patrimonio Cultural de Ecuador. Además, se proyecta ampliar el área bajo protección jurídica. El IMP enfatizó que cualquier remoción de suelo en las zonas afectadas deberá estar precedida por investigaciones arqueológicas, según la normativa vigente.
El hallazgo en Casitagua se une al registro de pucarás (fortalezas), culuncos, caminos y espacios habitacionales ya identificados en el valle de Lulumbamba, en parroquias como Pomasqui y San Antonio de Pichincha. Estos vestigios abarcan desde el periodo Precerámico hasta la época Colonial, lo que evidencia ocupaciones humanas ininterrumpidas aproximadamente desde el 11.000 a. C. hasta 1822.
Mientras el cerro Casitagua inicia su recuperación ambiental tras el incendio, sus valores patrimoniales continúan abriendo nuevas oportunidades para conocer y resguardar la historia milenaria de Quito.
¿Qué importancia tiene la evidencia arqueológica hallada en el cerro Casitagua tras el incendio?
La evidencia arqueológica descubierta en Casitagua, particularmente el graderío tallado en roca, resalta la presencia e influencia de culturas antiguas como la inca en la región. Según el IMP y el Ayuntamiento, este hallazgo se suma a un registro milenario de ocupaciones y ofrece nuevas perspectivas para entender la historia de Quito desde hace más de 10.000 años, reforzando la necesidad de proteger estos espacios.
¿Qué es un culunco y cuál es su relevancia en el contexto arqueológico de Quito?
El culunco es un sendero ancestral prehispánico, hecho por sociedades antiguas para conectar distintos puntos dentro del territorio. En el contexto de Quito y sus alrededores, estos caminos evidencian la movilidad, intercambio y organización social de sus primeras poblaciones, y su preservación aporta información crucial para la reconstrucción histórica y cultural de la región.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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