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Un hallazgo sin precedentes marca un nuevo capítulo en la paleontología europea: en la ciudad de Teruel, España, un grupo de científicos logró identificar los primeros restos de Diplodocus fuera de Norteamérica. Este descubrimiento, publicado en la revista Journal of Vertebrate Paleontology, aporta nuevas luces sobre la presencia y evolución de los saurópodos, dinosaurios herbívoros y cuadrúpedos caracterizados por su largo cuello, extensa cola y una cabeza de tamaño reducido en relación con su longitud corporal. Popularmente conocidos como “cuellilargos”, los Diplodocus se encuentran entre los dinosaurios más emblemáticos del imaginario colectivo, en parte por sus frecuentes apariciones en museos y medios, y su icónica esqueleto replicado desde su hallazgo original en Estados Unidos en 1878.
Hasta la fecha, solo existían siete ejemplares de este género identificados con certeza, todos ellos provenientes de la Formación Morrison en estados norteamericanos como Colorado, Nuevo México, Utah y Wyoming. La nueva evidencia de Teruel acrecienta no solo la lista de ejemplares, sino también el entendimiento sobre las conexiones faunísticas entre los continentes de Norteamérica y Europa hace aproximadamente 150 millones de años.
El proceso de descubrimiento inició en 2008 en el sitio de la Tejería, donde se encontraron los primeros fósiles gracias a la alerta de un ciudadano, J. Grau. Excavaciones adicionales en 2014 y 2015 permitieron recuperar 14 vértebras de la parte media y posterior de la cola, junto a varios chevrones, unos huesos con forma de “V”, todos datados en el Jurásico Superior. La identificación tomó más de 18 años; los investigadores realizaron análisis anatómicos y filogenéticos —procedimientos que comparan similitudes y diferencias evolutivas— para corroborar su pertenencia al género Diplodocus, y, concretamente, como 'hermano' filogenético del Diplodocus hallorum. Además, descartaron que se tratara de otra especie presente en la zona, Supersaurus lourinhanensis, por claras diferencias anatómicas.
No obstante, los científicos mantienen una postura prudente: ante la ausencia de más restos, optaron por dejar la denominación en Diplodocus sp., nomenclatura utilizada cuando no se puede definir la especie exacta dentro de un género. Este fósil, según Alberto Cobos, director-gerente de la Fundación Dinópolis, habría tenido unos 25 metros de largo, situándolo junto a otros grandes saurópodos ibéricos y consolidando a Teruel como un punto clave para el estudio de la diversidad de dinosaurios en Europa. Todos estos restos, incluido el nuevo Diplodocus, se exhiben actualmente en el Museo Aragonés de Paleontología en Dinópolis.
¿Qué importancia tiene el hallazgo de Diplodocus en Teruel para la paleontología europea?
El descubrimiento de restos de Diplodocus en Teruel es relevante porque amplía el conocimiento sobre la dispersión y evolución de los dinosaurios saurópodos en Europa. Según los investigadores citados por la Journal of Vertebrate Paleontology, demuestra intercambios faunísticos entre continentes a través del protoocéano Atlántico en el Jurásico Superior y confirma la gran diversidad de dinosaurios en la Península Ibérica.
¿Qué significa la expresión “Diplodocus sp.” utilizada por los investigadores?
“Diplodocus sp.” es una designación científica empleada cuando se puede determinar el género de un fósil, pero no su especie específica. Los investigadores recurrieron a este término para el ejemplar hallado en Teruel porque, aunque los análisis confirman su pertenencia al género Diplodocus, la falta de partes anatómicas clave impide precisar la especie exacta.
Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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