Paredes le contó a Blu Radio que a los pasajeros del crucero, que debía desembarcar el 4 de febrero, no se les permite salir de las cabina, de unos 36 metros cuadrados, y si necesitan algo deben llamar y pedirlo para que se los lleven hasta sus habitaciones.

“Estamos viviendo una cuarentena, un aislamiento. […] Todo lo que necesitamos, desayuno, cena o almuerzo, nos lo traen directamente acá”, dijo la viajera.

Las únicas personas que han podido descender del crucero, indicó la chilena en la emisora, fueron las que se infectaron con el coronavirus, entre ellas un argentino (que es el primer caso de un latinoamericano contagiado con la epidemia china), a las que trasladaron a centros médicos cercanos.

Paredes le contó al medio que antes de entrar en cuarentena podían estar dónde quisieran y pedir lo que fuera, pero ahora el servicio del crucero es totalmente diferente, aunque destacó que pudieron hacer todo el recorrido que tenían planeado.

“Hemos tenido un buen servicio basado, también, en lo que implica para el barco. Porque para ellos también debe ser un tema complejo, hoy en día, estar repartiendo a 1.500 cabinas desayuno, almuerzo y cena”, agregó la entrevistada.

A los turistas les hicieron un único chequeo cuando llegaron a Yokohama, señaló Paredes en la frecuencia radial, y a los que más riesgo tenían de estar infectados les tomaron exámenes más profundos.

En ese crucero también se encuentra una colombiana, afirmó Blu Radio, de la que no se conoce su identidad, pero se sabe que no está contagiada. Ella, según esa emisora, se encuentra con su pareja que es de Estados Unidos.