El pleno de los magistrados del Tribunal Superior de Australia consideró que existió “una posibilidad significativa de que una persona inocente haya sido condenada porque las pruebas no establecieron la culpabilidad con el nivel de prueba requerido”, según la decisión.

El caso por pederastia contra el exministro de Finanzas del Vaticano, puesto considerado como el número 3 de la Santa Sede, se basó en el testimonio de una de las dos víctimas, quien le denunció en 2014 después de que la otra supuesta víctima de abusos muriera de una sobredosis.

El cardenal, de 78 años, se encuentra en la prisión de Barwon, a unos 68 kilómetros al sur de la ciudad de Melbourne, donde los medios esperan para poder captar su salida.

A diferencia de otros momentos del proceso por pederastia contra la máxima jerarquía católica de Australia, no habrá expresiones multitudinarias ni a favor ni en contra de Pell debido a las restricciones impuestas ante la pandemia por el coronavirus.

El equipo de abogados de Pell, liderado por Bret Walker, argumentó que la decisión de los jueces del Tribunal Superior del estado de Victoria, que ratificaron el pasado mes de agosto la sentencia de emitida por un juez de una instancia inferior después de que un jurado lo hallara culpable, no iba más allá de toda duda razonable.

Según la defensa, los dos jueces que ratificaron la condena (mientras otro optó por revertirla) cometieron un error al requerir que Pell demostrara su inocencia frente a los delitos que se le atribuyen.

El Tribunal Superior consideró, además, que el jurado “debería haber dudado sobre la culpabilidad del demandado con respecto a cada uno de los delitos por los que fue condenado”.

Pell fue condenado en marzo de 2019 por cinco cargos de abusos sexuales, incluyendo uno por penetración oral, cometido contra dos niños del coro de la Catedral St Patrick’s en 1996 y 1997, cuando era arzobispo de Melbourne.

Esta semana, la cadena local ABC difundió dos nuevos testimonios de presuntas víctimas de abusos sexuales de Pell que están relacionados con una causa que quedó archivada sobre las denuncias formuladas contra el cardenal y que se remontan a la década de 1970, cuando éste era sacerdote en su ciudad natal de Ballarat, en el sur de Australia.