El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.
El 3 de diciembre de 1947 marcó un antes y un después en la historia teatral de los Estados Unidos. Aquella noche, en los escenarios de Broadway, debutó “Un tranvía llamado deseo” bajo la autoría de Tennessee Williams, una pieza que no solo impulsaría nuevas formas de dramaturgia, sino que también posicionaría a sus intérpretes Jessica Tandy, Kim Hunter y Marlon Brando como referentes en la historia de las artes escénicas. De inmediato, la recepción de la obra fue tan contundente que, en 1948, obtuvo el prestigioso premio Pulitzer, recibió siete nominaciones al premio Tony y fue reconocida como mejor obra teatral por el Círculo de críticos de drama de Nueva York.
El efecto de este estreno trascendió ampliamente las fronteras originales: su rotundo éxito inspiró innumerables montajes y adaptaciones, manteniendo vivo el legado dramático de Williams durante casi ochenta décadas. Ahora, en el marco de Cineco Alternativo, Cine Colombia acerca este clásico atemporal al público colombiano, permitiendo, este 31 de enero y 1 de febrero, disfrutar de una de sus interpretaciones más celebradas en catorce salas seleccionadas de ciudades como Barranquilla, Bogotá, Bucaramanga, Cali, Cartagena, Chía, Manizales y Medellín.
La versión que será proyectada fue inicialmente puesta en escena en el Young Vic Theatre de Londres en 2014. Gracias a un elaborado registro audiovisual con equipos de alta tecnología, los espectadores podrán experimentar una vivencia cercana a la del teatro directo, a través de la gran pantalla. Este montaje fue dirigido por Benedict Andrews, y cuenta con la actuación de figuras como Gillian Anderson, Vanessa Kirby y Ben Foster, quienes han sido reconocidos por sus trabajos en producciones internacionales de alto calibre.
El diario británico Telegraph definió la experiencia de ver esta producción como “un verdadero nocaut. Intensa, emotiva y profundamente inquietante”, lo que da cuenta del impacto emocional alcanzado tanto en crítica como en público. La trama, fiel a la originalidad de Williams, relata la caída en desgracia de Blanche DuBois, una mujer que, habiendo sido heredera de una gran fortuna, se ve obligada a buscar refugio en Nueva Orleans junto a su hermana Stella y su cuñado Stanley, un hombre de carácter dominante y violento. Atrapada entre el peso del pasado y la crudeza de su presente, Blanche inicia un descenso emocional lleno de tensiones, marcando su experiencia como una espiral inevitable hacia el colapso.
En esta versión dirigida por Andrews, se abandona el realismo tradicional que evocaba la atmósfera de las calles de Nueva Orleans. La escenografía, concebida por Magda Willi desde la inspiración del pintor Francis Bacon, apuesta por una estructura mecánica, metálica y giratoria que refuerza la sensación de desasosiego y voyeurismo entre los asistentes. Este contexto visual, sumado a una banda sonora que evoca la rebeldía de artistas como Jimi Hendrix y Chris Isaak, y la interpretación intensa de Gillian Anderson –galardonada con el premio London Evening Standard Theatre como Mejor Actriz–, conforma una versión contemporánea y profundamente reconocida por la crítica.
Las entradas están disponibles en la página oficial de Cine Colombia. Además, quienes busquen ahondar en la obra podrán asistir al Club de Teatro de Cineco Alternativo, dirigido por el escritor y director Sandro Romero Rey, que se lleva a cabo vía Zoom todos los jueves a las 5:30 p. m., como antesala a la proyección. Para mayor información, los interesados pueden escribir a Oriana Vásquez al correo o.vasquez@cinecolombia.com.
¿Por qué “Un tranvía llamado deseo” es considerada una obra fundamental de la dramaturgia estadounidense?
La pregunta sobre la importancia de “Un tranvía llamado deseo” en la historia teatral estadounidense surge de su impacto inmediato y prolongado en el tiempo. El reconocimiento recibido tras su estreno, como el Pulitzer y el respaldo de la crítica, evidencian cómo Tennessee Williams supo plasmar en escena los conflictos humanos más profundos, usando personajes complejos en situaciones límite. Su longevidad, con adaptaciones y montajes en diferentes países y contextos, la convierten en un punto de referencia ineludible para el estudio de la dramaturgia.
Al abordar temas universales como el deseo, la ruina personal y los vínculos familiares, la obra trasciende su contexto original y sigue encontrando resonancia en públicos contemporáneos. Las puestas en escena, desde Broadway hasta proyecciones recientes en otros países, demuestran la vigencia de la pieza y su capacidad para reinventarse sin perder la esencia, como se hizo evidente en la versión que trae Cine Colombia y que cuenta con elementos estéticos y narrativos distintivos.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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