El mundo del entretenimiento despidió a Chuck Norris hace unos días, una de las figuras más emblemáticas del cine de acción, cuya vida personal en los últimos años estuvo marcada por una decisión que sorprendió a muchos: alejarse definitivamente de Hollywood para dedicarse por completo al cuidado de su esposa, Gena O’Kelley.
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El actor falleció luego de una emergencia médica en Hawái, acompañado por su familia más cercana y, especialmente, por O’Kelley, quien fue el centro de su vida desde finales de los años noventa.
Y es que, antes de conocer a O’Kelley, Norris había construido una familia junto a Dianne Kay Holechek, con quien se casó en 1958 cuando ambos eran muy jóvenes. De esa relación nacieron sus hijos Mike y Eric, y posteriormente se conoció la existencia de Dina, fruto de una relación extramatrimonial.
Sin embargo, luego del divorcio en 1988, la vida sentimental del actor dio un giro inesperado. Fue en 1997 cuando conoció a O’Kelley en Dallas. Aunque en ese primer encuentro no pudo acercarse a ella, al día siguiente decidió buscarla y contactarla. La conexión fue inmediata, explicó El Nacional.
Un año después se casaron y en 2001 le dieron la bienvenida a sus hijos mellizos, Dakota y Daniele. Desde entonces, O’Kelley no solo fue su pareja, sino también una figura clave en la dinámica familiar, integrándose plenamente en la vida de los hijos mayores del actor.
De acuerdo con lo recogido por el medio mencionado, O’Kelley mantuvo una vida activa tanto en lo profesional como en lo personal. Mientras criaba a sus hijos, continuó su carrera como modelo y también participó en producciones televisivas junto a su esposo, incluyendo la recordada serie ‘Walker, Texas Ranger’.
Posteriormente, decidió enfocarse en proyectos empresariales y sociales. Fue directora ejecutiva de CForce, una empresa de agua embotellada fundada junto a Norris en 2015, y también jugó un papel clave en iniciativas solidarias como Kickstart Kids, organización dedicada a ayudar a jóvenes a través de las artes marciales.
La decisión que cambió su vida: dejar Hollywood
El punto de inflexión llegó en 2017. En ese momento, Norris tomó una decisión radical: abandonar su carrera como actor para cuidar a su esposa, quien enfrentaba serios problemas de salud.
“Acabo de ponerle un punto final a mi carrera como actor. Dedicaré mi vida entera a mantener viva a Gena, mi mujer”, declaró en ese entonces a la revista Good Health..
La situación médica de O’Kelley era delicada. De acuerdo con lo relatado por el actor, su esposa sufrió complicaciones tras recibir una inyección con gadolinio —un agente utilizado en estudios médicos— que, según denunció, afectó su sistema nervioso, deterioró sus riñones y le hizo perder habilidades.
Este episodio no solo cambió la dinámica familiar, sino que también llevó a Norris a iniciar acciones legales contra varias compañías farmacéuticas, a las que acusó de no advertir sobre los posibles efectos secundarios del compuesto.
Desde entonces, la vida de Norris dio un giro completo. Alejado de los sets de grabación, el actor centró su rutina en el bienestar de su esposa y en construir un estilo de vida saludable junto a ella.
Según el mismo medio, la pareja adoptó hábitos enfocados en la salud física y espiritual, como caminatas diarias, meditación, oración y entrenamiento conjunto. También establecieron rutinas alimenticias estrictas, como evitar comer después de las 6 de la tarde, con el objetivo de mantener altos niveles de energía.
Lejos del ruido mediático, Norris encontró en esta nueva etapa una forma distinta de plenitud, priorizando el tiempo en familia y el cuidado mutuo.
Más allá de su legado en el cine y las artes marciales, la historia reciente de Chuck Norris estuvo profundamente marcada por su relación con O’Kelley. La pareja no dejó de expresar públicamente su amor, incluso décadas después de haberse conocido.
En 2024, al celebrar su aniversario número 26, el actor compartió un mensaje en el que reafirmaba su gratitud y amor por su esposa, destacando el valor de cada momento compartido.
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