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Escrito por:  Sebastian Alfonso
Subeditor     Ene 20, 2026 - 10:55 am

Hoy, 13,45 millones de personas trabajan sin un empleo formal, una realidad que golpea directamente los salarios, el acceso a pensión y la protección en salud, y que deja en evidencia una de las principales fragilidades estructurales de la economía del país.

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Entre septiembre y noviembre de 2025, 55,4 % de los ocupados en Colombia estaba en la informalidad, una proporción prácticamente idéntica a la registrada un año atrás, detalla La República. En otras palabras, pese a los discursos y las reformas en discusión, la mitad del país que trabaja sigue haciéndolo sin garantías básicas.

Trabajador / Getty
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Salarios más bajos por informalidad en Colombia

La primera consecuencia de la informalidad es directa y cotidiana: los ingresos. Quienes trabajan por fuera del empleo formal suelen recibir salarios más bajos, irregulares y sin ningún tipo de estabilidad. En muchos casos, los pagos son diarios o semanales, dependen de la demanda del día y no alcanzan siquiera el salario mínimo legal.

Las cifras por sexo muestran una brecha persistente. A nivel nacional, 57,8 % de los hombres ocupados trabaja en la informalidad, frente a 51,9 % de las mujeres. Aunque la informalidad femenina se redujo frente a 2024, más de la mitad de las mujeres ocupadas sigue sin un ingreso estable. 

13 millones de trabajadores se quedarían sin pensión en Colombia

La segunda consecuencia es menos visible en el corto plazo, pero mucho más grave en el largo: la falta de pensión. La mayoría de los trabajadores informales no hace aportes al sistema pensional, lo que anticipa una vejez sin ingresos asegurados.

Cada mes que una persona permanece en la informalidad es un mes perdido para su historial de cotización. Esto condena a millones de colombianos a depender, en el futuro, de subsidios, ayudas familiares o trabajos precarios en la vejez. El problema no es individual: se trata de una bomba social y fiscal que estallará cuando estos trabajadores lleguen a la edad de jubilación sin derecho a una mesada.

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Aunque muchos trabajadores informales están afiliados al régimen subsidiado de salud, la informalidad también tiene consecuencias en este frente. No hay incapacidades pagas, ni licencias, ni protección frente a accidentes laborales. Una enfermedad o un accidente pueden significar, simplemente, dejar de recibir ingresos.

En el campo y en actividades de alto riesgo físico, esta situación es aún más crítica. Trabajadores agrícolas, vendedores informales y oficios varios quedan expuestos a lesiones sin respaldo económico ni cobertura integral, lo que aumenta la vulnerabilidad de los hogares.

Además, la alta informalidad sobrecarga el sistema de salud pública, que debe atender a millones de personas sin que existan aportes proporcionales al uso del sistema.

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