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El avance de los sistemas de pagos instantáneos ha transformado el panorama de la seguridad financiera en Brasil y, más recientemente, en Colombia. La experiencia brasileña, liderada por el Banco Central de Brasil (BCB), ofrece un ejemplo emblemático de respuesta institucional ante la escalada de delitos digitales urbanos vinculados a la popularización de Pix, el sistema de pagos instantáneos más utilizado de ese país. En el periodo comprendido entre 2021 y 2023, el auge masivo de Pix propició un cambio sustancial en la dinámica delictiva, especialmente mediante modalidades como los denominados “paseos del Pix”, que involucraban retención violenta de víctimas y transferencias forzadas en horarios nocturnos. Investigaciones de CBN/Globo y reportes del Foro Brasileño de Seguridad Pública señalaron un incremento alarmante de estos delitos durante la noche, entre las 8:00 p.m. y las 6:00 a.m.
Para enfrentar esta situación, el Banco Central de Brasil implementó una política de límites nocturnos para transferencias electrónicas a través de Pix, manteniendo un tope de 1.000 reales —alrededor de 200 dólares— por transacción en esas horas. La medida no solo incluyó esta restricción, sino también herramientas adicionales: posibilidad de personalizar horarios, demora obligatoria de 24 horas para aumentos de límite bajo solicitud y registro de cuentas de confianza para operaciones legítimas que excedan los topes fijados. Estas decisiones fueron respaldadas tanto por el propio Banco Central como por la Federación Brasileña de Bancos (Febraban), quienes afirman que la política ha reducido el daño financiero y el incentivo inmediato para los delincuentes.
La experiencia brasileña adquiere una relevancia particular para Colombia, donde recientemente el país ha registrado un aumento histórico en los secuestros exprés y delitos similares, especialmente en Bogotá. Datos del Ministerio de Defensa reportan que los secuestros en 2025 duplicaron los del año anterior, superando los 650 casos, y los reportes de “paseo millonario” crecieron más del 200%. Estos hechos suelen originarse en espacios nocturnos como bares o mediante aplicaciones de citas y han evolucionado junto al despliegue del nuevo sistema de pagos inmediatos colombiano, Bre-B, inaugurado en octubre de 2025.
La rápida adopción de Bre-B ha ido de la mano con la sofisticación del fraude digital, utilizando técnicas como smishing (fraude mediante mensajes SMS), phishing (suplantación bancaria), QR alterados y falsas solicitudes de registro de llaves. Ante este panorama, voces del sector financiero colombiano, como Diego Palencia de Solidus Capital, reconocen la utilidad de incorporar restricciones nocturnas y sistemas de autenticación robustos, siguiendo la ruta brasileña. Sin embargo, expertos como Sebastián Toro de Arena Alfa advierten que estas limitaciones podrían generar obstáculos para empresas que operan con otras zonas horarias, afectando la libre circulación de capital.
El sistema financiero colombiano cuenta ya con mecanismos como límites diarios en Bre-B que podrían facilitar el ajuste hacia un esquema similar al de Brasil. Pero el ejemplo sudamericano muestra que el desafío de equilibrar seguridad y libertad operativa persiste como tema de debate tanto en las instituciones como en la sociedad.
¿Qué implica el modo ‘Pix nocturno’ y cómo puede afectar a usuarios y empresas?
El ‘Pix nocturno’ refiere a la restricción aplicada por el Banco Central de Brasil que limita la cantidad máxima por transacción entre las 8:00 p.m. y las 6:00 a.m., con opción de ajustar el horario. Esta medida busca disuadir el crimen digital sin interrumpir completamente la operatividad de los sistemas de pagos instantáneos. Para los usuarios comunes, esta política significa mayor protección ante robos o secuestros exprés, ya que se dificulta sustraer grandes cantidades de dinero en la noche. No obstante, para empresas o particulares que requieren operar internacionalmente durante la noche —dado el desfase horario con mercados asiáticos o europeos—, la restricción puede representar un reto operativo. La decisión de establecer límites nocturnos plantea, así, el dilema entre blindar la seguridad ciudadana y permitir la libre dinámica de los negocios transfronterizos, tema que sigue en discusión tanto en Brasil como en Colombia.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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