Escrito por:  Redacción Economía
Abr 22, 2026 - 12:30 pm

Hernández advierte que el sector enfrenta una grave crisis por el aumento de los costos de producción, especialmente de los fertilizantes, y la caída de los precios del arroz.

Según explicó en diálogo con El Tiempo, factores internacionales como la guerra en Oriente Medio han encarecido los insumos, mientras que una sobreoferta global —impulsada en parte por las exportaciones de India— ha reducido los precios en cerca de 10 % en el último año, dejándolos incluso por debajo de los costos de producción. Esto ha hecho que actualmente no sea rentable sembrar arroz.

A nivel interno, los productores han pedido al Gobierno reactivar el incentivo al almacenamiento, un mecanismo que permitía retirar excedentes del mercado para evitar la caída de precios, pero que fue eliminado, añadió ese medio.

Aunque recientemente se fijaron precios mínimos, estos solo han evitado mayores caídas, sin garantizar ganancias justas para los agricultores, recalcó ese diario.

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La situación se agrava por problemas como el contrabando de arroz desde Ecuador, que ya suma más de 100.000 toneladas, y la concentración de la comercialización en pocas empresas.

Hernández advierte que, si no se toman medidas efectivas, existe el riesgo de un nuevo paro arrocero, impulsado por la falta de rentabilidad y la creciente incertidumbre del sector.

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Uno de los principales problemas es el aumento en el precio de insumos clave como fertilizantes, energía y transporte, lo que encarece toda la cadena productiva. A esto se suman fenómenos internacionales, como conflictos geopolíticos o variaciones en los mercados globales, que impactan los precios de materias primas.

También influye la volatilidad del dólar, ya que muchos insumos son importados, lo que eleva los costos cuando la moneda sube. En paralelo, los productores enfrentan precios de venta bajos o inestables, en parte por la sobreoferta de algunos productos o por la fuerte competencia, tanto legal como ilegal (contrabando), que presiona los precios a la baja.

Otro factor es la concentración del mercado en pocas grandes empresas, lo que reduce el poder de negociación de pequeños y medianos productores. Además, cambios en políticas públicas, como la eliminación de subsidios o apoyos, pueden afectar la rentabilidad del sector.

Finalmente, el bajo poder adquisitivo de los consumidores limita la demanda, obligando a las empresas a mantener precios competitivos, incluso cuando sus costos suben. Todo esto genera un escenario complejo que pone en riesgo la sostenibilidad de varias industrias alimentarias.

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