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El panorama logístico colombiano para 2026 deja ver un desafío crítico para el tejido empresarial: transportar tanto personas como mercancías se ha tornado en una tarea cada vez más costosa, ejerciendo presión sobre la productividad y la competitividad nacional. Así lo evidencia el último análisis sectorial de Bancolombia, que destaca la transformación del transporte de un simple componente operativo a un factor determinante en el funcionamiento de la economía.
Un dato relevante de este informe señala que actualmente el transporte representa aproximadamente el 45% de los costos logísticos totales de las compañías, cifra que ha aumentado de manera considerable en los últimos años. Para dimensionar este incremento, basta observar que en 2020 el transporte ocupaba un 31% de dichos costos, lo que muestra un crecimiento rápido y sostenido hasta alcanzar casi la mitad en 2024.
Esto significa que la principal dificultad del sector productivo colombiano no radica solo en el almacenamiento, sino, sobre todo, en la movilidad de bienes. La consecuencia directa es que cualquier modificación en variables como combustibles, tarifas de peaje o tiempos operativos incide de forma inmediata en los márgenes empresariales, ya que se trata de un eslabón esencial dentro de la cadena de valor.
Según el informe de Bancolombia, la brecha de competitividad respecto a estándares internacionales sigue siendo amplia. Mientras en países desarrollados los costos logísticos representan del 8% al 10% de las ventas, en Colombia alcanzan el 15,6%, lo que restringe de manera notable la capacidad de competir en mercados globales.
La alta dependencia colombiana del transporte por carretera refuerza la vulnerabilidad ante factores internos y externos, como el precio del combustible, bloqueos viales o deficiencias operativas, afectando no solo a las empresas logísticas sino a toda la economía integrada en esta cadena. Asimismo, el contexto internacional, marcado por la volatilidad de los precios energéticos y las tensiones geopolíticas, está incrementando los gastos logísticos globales, situación que impacta directamente a un sistema tan intensivo en carretera como el colombiano.
De acuerdo con el reporte, el reto para el país no solo es mantener la recuperación de la demanda en todos los modos de transporte, sino también superar barreras estructurales. En el índice de desempeño logístico, Colombia obtiene un puntaje de 2,9 sobre 5, apenas levemente superior al promedio regional y lejos de las mejores prácticas mundiales. Esta insuficiencia incide en todos los niveles: el transporte y almacenamiento aportan cerca del 4,7% del Producto Interno Bruto (PIB), pero su verdadero peso se mide en la interconexión entre producción, consumo y comercio internacional.
Si bien en 2025 el transporte de carga terrestre reportó un volumen de aproximadamente 150 millones de toneladas y el sector aéreo movilizó 62 millones de pasajeros en rutas nacionales e internacionales, el entorno no garantiza mayores utilidades. La razón es una estructura de costos inflexible, donde más del 80% de los egresos se concentran en combustibles y peajes, elementos de alto impacto en la rentabilidad. Por su parte, los puertos, aunque se mantienen activos, empezaron a experimentar una desaceleración significativa en el tráfico de mercancía, principalmente por la menor participación de cargas provenientes del sector minero-energético y la mayor incertidumbre global.
Se concluye, entonces, que la eficiencia y estabilización del sistema logístico serán cruciales para que las empresas colombianas puedan sostener sus márgenes en un entorno cada día más exigente. La solución exige tanto intervenciones estratégicas para optimizar procesos inmediatos como reformas a largo plazo en infraestructura, regulación y digitalización. Solo así podrá el país reducir la presión de los costos y recuperar competitividad en el escenario internacional.
¿Por qué es importante optimizar los costos logísticos en Colombia?
Esta pregunta es relevante porque la eficiencia en la gestión logística se ha transformado en un factor fundamental para la supervivencia y expansión de las empresas colombianas. Un transporte costoso e ineficiente no solo afecta los márgenes de las compañías, sino que también se traduce en una menor capacidad de competir frente a otros actores internacionales que operan con modelos logísticos más optimizados.
Según Bancolombia, cada porcentaje ahorrado en costos logísticos representa una oportunidad para reinvertir en procesos productivos, innovar o ampliar mercados. Además, una logística más eficiente contribuiría a reducir precios al consumidor final y a facilitar el acceso de los productos colombianos a otros países, fortaleciendo así la economía y la generación de empleo en el mediano y largo plazo.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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