Así como otras empresas viven cambios clave, Ferrari atraviesa un periodo de reestructuración en Colombia luego concluir la relación comercial con su distribuidor autorizado en el territorio nacional, indicó el diario La República.
Aunque la reconocida compañía automotriz mantendrá su presencia operativa en Colombia, la comercialización de carros y la atención oficial continuarán suspendidas temporalmente.
Esta etapa provoca marcada incertidumbre entre usuarios que desembolsaron sumas importantes por concepto de anticipo para comprar sus automóviles.
Existen usuarios que abonaron adelantos para vehículos de Ferrari de aproximadamente $ 2.000 millones, pero siguen sin recibir la entrega ni la devolución de los fondos.
El cambio operativo plantea dudas sobre el soporte técnico futuro, la efectividad de las garantías vigentes y la atención posventa a propietarios.
Habitualmente, la firma matriz nombra rápidamente a un nuevo representante para garantizar la continuidad comercial y atender las responsabilidades pendientes con los compradores.
Sin embargo, las directivas aún no revelan quién asumirá la importación autorizada en Colombia ni la fecha exacta en que finalizará la transición.
Por ahora, el segmento de automóviles de alta gama sigue a la expectativa sobre el restablecimiento formal de la legendaria marca italiana.
Luego de liderar las operaciones en Colombia y Panamá por más de una década, Autos Italianos de Colombia y Automóviles Italianos de Panamá perdieron la franquicia oficial debido a un cambio accionario.
Las nuevas directivas de Ferrari informaron que revisan detalladamente el estado contable y la gestión previa de las firmas tras detectar irregularidades en la administración anterior.
Por tal motivo, aclararon que la compañía no puede responder por entregas reprogramadas, pagos pendientes o devoluciones de dinero en este momento.
Finalmente, la corporación sugirió canalizar cualquier solicitud futura directamente con Ferrari o con el nuevo representante que sea designado próximamente en Colombia.
¿Qué pasó con Ferrari en Colombia?
El mercado de lujo colombiano vive uno de sus peores escándalos automotrices en años. Compradores de Ferrari en Colombia pagaron más de 2.000 millones de pesos por vehículos de alta gama y hoy no tienen ni el carro ni la devolución de su dinero.
Todo comenzó con una operación financiera secreta. En octubre de 2024, el grupo empresarial que operaba la distribución de Ferrari en Colombia y Panamá otorgó un préstamo interno, respaldado con la totalidad de las acciones de las distribuidoras en ambos países.
Al no poder pagar ese préstamo, el 25 de mayo de 2026 las acciones fueron dadas en pago a Autos de Alta Gama Holdings Inc., que asumió el control total de las sociedades sin autorización de Ferrari.
El 4 de junio de 2026, Ferrari North America, Inc. notificó la terminación inmediata de todos los acuerdos de importación y distribución vigentes en la región.
Desde ese momento, las compañías perdieron toda facultad operativa: sin acceso a sistemas, sin gestión de garantías y sin capacidad para tramitar ningún asunto vinculado a la marca italiana.
A través de una carta fechada el 14 de julio de 2026, Autos de Alta Gama Holdings Inc. reconoció haber encontrado inconsistencias financieras, operativas y documentales tras asumir el control.
Los nuevos responsables advirtieron que los fondos, anticipos y abonos recibidos antes del cambio de propiedad están bajo revisión. No pueden garantizar plazos, entregas ni devoluciones.
“Establecer plazos o soluciones anticipadas podría generar expectativas que, en el estado actual, no es posible garantizar”, señala el documento.
Entre los modelos afectados está el Ferrari Roma Spider, que en Colombia supera los 2.000 millones de pesos sumando impuestos y personalización.
El representante suplente de Autos Italianos de Colombia, Henry Ávila, notificó que ya no hacía parte de la firma.
Los afectados buscan hoy a los empresarios responsables en Colombia y Panamá sin respuestas concretas sobre el futuro de su dinero.
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