El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.
El complejo BD Bacatá se ha convertido en un elemento distintivo del paisaje bogotano, visible prácticamente desde cualquier rincón de la ciudad. Concebido inicialmente como un ambicioso proyecto arquitectónico, el BD Bacatá constaba de dos torres: una norte destinada a apartamentos y una sur, pensada para albergar oficinas, un lujoso hotel y un centro comercial. Se promocionó como el primer rascacielos de Colombia y un símbolo de la transformación urbana en el centro de Bogotá. Su prominencia no solo se debía a su altura de 164 metros, sino también al innovador esquema de financiación empleado. Según información consignada en los reportajes, el método elegido fue el de los “fidis” o derechos fiduciarios, un instrumento que permitió a cualquier persona invertir y legítimamente convertirse en copropietario de una fracción del megaproyecto.
La firma española BD Promotores fue la encargada de dirigir la obra y promover el novedoso mecanismo de financiamiento. De acuerdo con los testimonios de los inversionistas y los informes recogidos en medios nacionales, la propuesta resultó llamativa para miles de personas, quienes depositaron sus ahorros con la expectativa de participar en los réditos de un hotel de lujo y un espacio comercial vanguardista. El flujo de capital fue tan dinámico como el avance de las obras durante los primeros años, consolidando rápidamente la imponente estructura sobre la calle 19.
No obstante, con el paso del tiempo, la idea de éxito empezó a resquebrajarse. Aunque la torre norte fue entregada, se presentaron dificultades en la prestación de servicios públicos para los nuevos residentes. Más grave aún fue el retraso y eventual paralización de las obras en la torre sur, donde no hubo ningún avance concreto sobre la apertura del hotel ni del centro comercial prometido. Según los reportes recogidos, la situación de incertidumbre empeoró con la súbita salida del país de BD Promotores y su posterior declaración de bancarrota.
La súbita quiebra de la empresa desarrolladora dejó a la obra sin dirección ni financiación, sumiendo a los inversionistas en un proceso de liquidación lleno de dudas y reclamos. Muchos de ellos, convencidos de haber sido víctimas de una estafa, quedaron sin alternativas claras de recuperar su dinero. Sin embargo, en medio del desasosiego y la espera, recientemente surgió una nueva propuesta para reactivar el BD Bacatá y ofrecer una salida a quienes confiaron en el proyecto, abriendo la posibilidad de resarcir, al menos en parte, los daños ocasionados por años de desidia y mala gestión.
¿Qué son los derechos fiduciarios o “fidis” y cómo afectaron a los inversionistas del BD Bacatá?
Los derechos fiduciarios, conocidos como “fidis”, constituyen un mecanismo por medio del cual inversionistas adquieren participación patrimonial en un proyecto inmobiliario sin poseer un inmueble como tal, sino una porción del mismo reflejada en utilidades posteriores. Según la información difundida en diversos reportajes, este esquema atrajo a pequeños y medianos ahorradores que buscaban, a través de la figura fiduciaria, diversificar su patrimonio con la promesa de estabilidad y bajas posibilidades de pérdida.
Sin embargo, en el caso del BD Bacatá, la confianza depositada en el modelo se vio vulnerada cuando la empresa promotora abandonó el proyecto, llevando a miles de inversionistas a enfrentar pérdidas económicas considerables y una incertidumbre prolongada. La situación evidenció los riesgos asociados a innovaciones financieras mal gestionadas y la importancia de una estricta supervisión en megaproyectos urbanos. ¿Qué garantías existen hoy para los inversionistas que apuestan por modelos fiduciarios similares?
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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