El transporte de ovejas y novillos vivos en barcos es un negocio legal que se hace en condiciones mínimas para los animales que se comercian, y Colombia está empezando a incursionar en esa industria que le representa ganancias de alrededor de 30 millones de dólares al año.

Sin embargo, mientras las proyecciones económicas se abren en Latinoamérica, en muchos países como Australia se evalúa su prohibición o regulación por el hacinamiento, las enfermedades, las temperaturas extremas y hasta las tempestades y naufragios a los que están expuestos esos animales, de acuerdo con ‘Los Informantes’.

Precisamente, el periodista de ese medio Andrés Sanín logró tomar imágenes de un barco de seis pisos y bandera libanesa que fue cargado en un puerto colombiano con 4.000 vacunos, transportados hasta ese lugar por ganaderos en 200 camiones para que iniciaran un recorrido de aproximadamente un mes hasta llegar a algún destino en Medio Oriente.

En la región, países como Brasil y Uruguay también movilizan al exterior hasta 800.000 cabezas de ganado al año, agregó el informativo.

Pero en Australia, Europa e India se viene debatiendo la prohibición de estos barcos con cargas de seres vivos en condiciones que hacen pensar que son tratados más como mercancía.

Y hay varias razones que animan esos debates. Por ejemplo, cada vez es más frecuente encontrar en redes sociales fotos de cadáveres de animales esparcidos en playas turísticas, que provienen de los barcos que transportan ganado en pie. Esas imágenes son la evidencia de lo que sucede en esas naves denominadas ‘barcos apestosos’ por el olor que emanan después de varias semanas sin que se haga ningún tipo de aseo, explicó la veterinaria Lynn Simpson, citada en ‘Los Informantes’, que estuvo en 57 viajes desde Australia a Medio Oriente.

Gracias a ella y a extrabajadores de esos barcos, se han filtrado informes y fotos que incluso han llegado a canales de televisión en Australia. En estos registros se revelan datos como el número mínimo de veterinarios por número de animales (puede llegar a los 120.000), reportes de temperaturas por encima de los 45 grados, procedimientos artesanales (con hachas o cuchillos) para implementar eutanasias en animales moribundos o heridos y epidemias de infecciones como conjuntivitis.

En declaraciones a ‘Los Informantes’, Luis Carlos Sarmiento, director para Latinoamérica de la organización Animals International, dijo que “desde que los animales pisan esos barco hay no solo una sentencia de muerte, sino también de sufrimiento permanente que está representando unas ganancias inmensas para unos pocos”.

Frente a las críticas de las voces animalistas, en Colombia, José Félix Lafaurie, presidente de Fedegán, comentó en el mismo espacio: “Uno no vende lo que  quiere vender, sino lo que le compran. Eso es básicamente el comercio y en ese sentido no tengo que imponer una restricción que afecte claramente el desarrollo de la comercialización y de un sector”.

Pero para la Phd en derecho animal Andrea Padilla, consultada por ‘Los Informantes’, es imperativo prohibir este mercado que viola los derechos mínimos de los animales, avalados por leyes internacionales como que los animales estén libres de hambre y sed, dolor o estrés, o libertad de expresar su comportamiento natural.

Al final, Padilla cree que la solución estará a futuro, con “el crecimiento de la sensibilidad de las generaciones próximas que hará que nos aterremos de lo que vemos actualmente y todo por lucro económico”.