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Escrito por:  David Ríos
Subeditor     Feb 23, 2026 - 6:59 am

El Gobierno de Gustavo Petro expidió un nuevo decreto para fijar de manera transitoria el aumento del salario mínimo de 2026, en cumplimiento de una solicitud del Consejo de Estado, que había suspendido provisionalmente el alza del 23 % por falta de justificación técnica.

Aunque el alto tribunal pidió aplicar criterios como inflación, productividad y crecimiento económico, el Ejecutivo mantuvo el incremento del 23 %, que deja el salario en 1’750.905 pesos más auxilio de transporte.

El nuevo documento explica que, si solo se hubieran considerado los parámetros técnicos, el aumento habría sido de 13,6 %.

El 9,4 % adicional se justificó en la meta de avanzar hacia un “salario vital”, concepto promovido por la Organización Internacional del Trabajo, que estima el costo de una canasta básica para un hogar de cuatro personas en cerca de 2’982.589 pesos mensuales.

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Expertos advierten que el Gobierno podría enfrentar sanciones si el tribunal considera que hubo desacato.

Mientras tanto, más de 2,4 millones de trabajadores seguirán recibiendo el aumento. Gremios y centros de estudio alertan sobre posibles efectos negativos en empleo e inflación, con proyecciones de pérdidas significativas de puestos formales y mayores presiones inflacionarias.

Por qué un aumento alto del salario mínimo puede ser contraproducente

Un aumento muy alto del salario mínimo en Colombia puede generar efectos negativos si no está alineado con la productividad y el crecimiento de la economía.

Cuando el incremento supera ampliamente la inflación y la capacidad de las empresas para asumir mayores costos, especialmente las pequeñas y medianas, puede traducirse en menos contrataciones o incluso en despidos.

Esto afecta principalmente a trabajadores jóvenes, personas con baja experiencia y sectores intensivos en mano de obra como comercio, construcción y servicios.

También puede impulsar la informalidad. Si contratar formalmente se vuelve más costoso, algunos empleadores optan por esquemas informales o por no vincular nuevos trabajadores, lo que amplía la brecha entre quienes tienen empleo formal y quienes sobreviven en la economía informal.

Otro riesgo es el impacto sobre la inflación. Un aumento fuerte eleva los costos de producción y operación, y muchas empresas trasladan esos mayores gastos a los precios finales.

Si los precios suben, el poder adquisitivo adicional que se buscaba proteger puede diluirse rápidamente. Además, puede presionar las tasas de interés si el banco central considera que hay riesgos inflacionarios, encareciendo el crédito para hogares y empresas.

Por eso, aunque subir el salario mínimo mejora ingresos en el corto plazo, hacerlo en exceso puede generar efectos contraproducentes en empleo, precios y crecimiento económico.

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