El ahorro formal en Colombia atraviesa un momento de transformación. Lo que antes era visto simplemente como una forma de ‘guardar la plata bajo el colchón bancario’, hoy se ha convertido en una herramienta estratégica. Según el más reciente Informe de Actualidad del Sistema Financiero Colombiano, entre enero y noviembre de 2025, los certificados de depósito a término (CDT) alcanzaron la cifra de 334,11 billones de pesos, marcando un crecimiento del 2,76 % frente al mismo periodo del año anterior.
Pero, ¿qué hacen exactamente los colombianos con las ganancias que generan estos títulos? Contrario a lo que se podría pensar, la tendencia no apunta al consumo inmediato o al gasto en lujos, sino a la seguridad financiera.
Los tres usos principales de los rendimientos
A partir de datos de la Superintendencia Financiera y análisis de actores del sector, se identificó que los rendimientos de los CDT se destinan principalmente a tres frentes:
- Reinversión: gran parte de los usuarios opta por sumar los intereses al capital inicial para abrir nuevos productos de ahorro, aprovechando el interés compuesto.
- Objetivos de mediano plazo: el dinero se etiqueta para metas específicas como el pago de cuotas de vivienda, matrículas de educación o el fortalecimiento de fondos para el retiro.
(Vea también: ¿Cuánto dinero se puede meter al banco sin justificar en Colombia en 2026? Ojo a los montos)
- Flujo de caja familiar: En menor medida, los rendimientos sirven como un respaldo para cubrir gastos operativos del hogar sin descapitalizarse.
Jonathan Mishaan, CEO de KOA Compañía de Financiamiento, explica que este comportamiento refleja un cambio de mentalidad. Según el directivo, los ciudadanos hoy valoran más la “previsibilidad y la protección del capital”, utilizando sus ganancias como un componente de planeación consciente para lograr estabilidad económica.
El efecto de las tasas y el mercado actual
La percepción del ahorro cambió radicalmente tras el periodo de tasas de interés históricamente altas entre 2023 y 2024. Esto, sumado a una inflación elevada, obligó a los colombianos a buscar opciones que protegieran el valor de su dinero. Con el reciente ajuste de la tasa del Banco de la República a un 10,25 %, el atractivo de los CDT se mantiene vigente, ya que las tasas competitivas mejoran los retornos en nuevas aperturas y renovaciones.
En el mercado actual, existen opciones que buscan captar este interés por la seguridad. Por ejemplo, hay entidades como KOA, que ofrecen actualmente tasas superiores al 12 % E.A. para plazos desde un año, con inversiones mínimas de $250.000. Estas alternativas cuentan además con el respaldo del Seguro de Depósitos Fogafín, que protege hasta $50 millones por cliente.
Hoy, el colombiano no solo ahorra por costumbre, sino que alinea los vencimientos de sus títulos (a 6, 9 o 12 meses) con sus necesidades reales de emprendimiento, educación o fondos de emergencia, consolidando al CDT como el rey de las inversiones de bajo riesgo.
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