Por: EL PILON SA

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Este artículo fue curado por pulzo   Feb 22, 2026 - 10:37 am
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Un reciente episodio de intimidación y violencia ocurrido en Villanueva, municipio del sur de La Guajira, ha vuelto a poner bajo el foco público el drama vivido por pequeños comerciantes frente a las redes informales de préstamos conocidos localmente como ‘gota a gota’ o ‘pagodiarios’. Según testimonios y videos difundidos en redes sociales, un vendedor de helados fue abordado, hostigado y perseguido violentamente por un grupo de cobradores, todo, aparentemente, debido a un atraso en los pagos diarios exigidos por este tipo de prestamistas informales.

Las imágenes, que rápidamente se compartieron a través de distintas plataformas digitales, muestran cómo la presión ejercida por estos cobradores pasó del acoso verbal al intento de agresión física. El comerciante, temeroso ante la amenaza inmediata de quienes lo rodeaban, intentó escapar del sitio, lo que provocó una persecución por varias calles del municipio. Los sujetos, movilizados en motocicletas, no solo lo intimidaron, sino que también arrojaron piedras con la intención de obligarlo a detenerse, marcando así una escalada preocupante en el nivel de violencia asociado a estas prácticas.

Sin embargo, el acoso no se limitó al espacio público. De acuerdo con denuncias ciudadanas recogidas tras los hechos, la situación económica asfixiante y la imposibilidad de saldar las “exageradas cuotas exigidas” por el grupo de pagodiarios llevaron a la víctima a perder varios enseres de su hogar. Estos objetos personales y bienes de primera necesidad fueron arrebatados por la fuerza como mecanismo extorsivo para saldar la deuda, evidenciando la falta de garantías y recursos de protección para quienes acuden a este tipo de esquemas financieros informales.

Este caso, que ha generado indignación en la comunidad y reacciones en redes sociales, expone una de las aristas más complejas de la economía informal en regiones como La Guajira. Tal como apunta la información difundida, la falta de opciones de crédito en entidades bancarias tradicionales empuja a pequeños comerciantes y vendedores ambulantes a recurrir a los llamados pagodiarios, un sistema que opera con tasas de interés elevadas, prácticas de usura y, en ocasiones, con mecanismos violentos de cobro, perpetuando así un círculo vicioso de pobreza y vulnerabilidad.

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El episodio evidencia la urgencia de abordar tanto la inseguridad como la carencia de redes de protección e inclusión financiera en áreas afectadas por altos niveles de informalidad, para evitar que las familias sigan cayendo en manos de estos circuitos que emplean la intimidación y el despojo como herramientas cotidianas de presión y castigo.

¿Qué significa “pagodiario” o “gota a gota” y por qué está ligado a la usura?

El término “pagodiario” se refiere a un esquema de préstamos informales en el que el deudor debe entregar una cuota, generalmente diaria, a cambio de un préstamo inmediato. “Gota a gota” es otra denominación popular para este sistema. En el contexto presentado por las denuncias en Villanueva, estas modalidades funcionan al margen de la ley y suelen estar asociadas a prácticas de usura, es decir, cobran intereses excesivamente altos que dificultan o imposibilitan el pago completo de la deuda.

La relevancia de comprender este concepto radica en que su proliferación obedece a la exclusión financiera de muchos sectores informales y vulnerables, lo que los deja desprotegidos ante posibles abusos, intimidaciones o violencia física, como en el caso del vendedor afectado en La Guajira. Los riesgos asociados no solo impactan la estabilidad económica de quienes se ven envueltos, sino que también afectan la seguridad y el tejido social de las comunidades.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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