El esperado duelo entre la selección de Argentina, campeona de la Copa América, y España, monarca de la Eurocopa, ha entrado en una zona de máxima incertidumbre.
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Lo que prometía ser el evento futbolístico del año en Doha, Qatar, hoy se enfrenta a un panorama sombrío que tiene a los hinchas de Lionel Messi y Lamine Yamal con el corazón en la mano.
En las últimas horas, un comunicado y una decisión drástica desde el país anfitrión han encendido todas las alarmas en las oficinas de la Uefa y la Conmebol. A menos de un mes de la fecha pactada, el partido que paralizaría al mundo del fútbol podría no jugarse donde se tenía previsto, o peor aún, sufrir un aplazamiento indefinido.
Ante el vacío informativo, la Uefa rompió el silencio con un comunicado en el que asegura estar “monitoreando y evaluando cuidadosamente” la situación junto a la Conmebol. El organismo europeo ha sido enfático en que la prioridad absoluta es la seguridad de las delegaciones de España y Argentina, recogió el Diario As.
Aunque en redes sociales se habla de una cancelación definitiva, desde la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) han intentado calmar las aguas. Álvaro de Miguel, secretario general de la entidad, aclaró que el partido “no está oficialmente suspendido”, sino en una fase de revisión técnica. Sin embargo, la posibilidad de que el balón ruede en Qatar parece desvanecerse con el paso de las horas.
La Asociación del Fútbol Argentino (AFA), por su parte, se mantiene en contacto permanente con los organizadores, esperando una resolución final sobre si el encuentro se trasladará a una nueva sede o si se buscará una nueva fecha en el calendario internacional.
¿Por qué se suspendió la actividad en la sede oficial?
La razón detrás de este caos no es deportiva, sino estrictamente de seguridad y geopolítica. Este domingo primero de marzo, la Federación de Fútbol de Qatar (QFA) emitió un anuncio oficial que dejó helado al mundo del deporte: la suspensión inmediata y total de todas las competiciones y torneos de fútbol en su territorio nacional.
Esta decisión extrema responde a la creciente tensión e inestabilidad en la región de Medio Oriente, intensificada tras los recientes ataques militares entre potencias de la zona durante el último fin de semana.
Ante el riesgo que supone para la integridad física de los futbolistas, cuerpos técnicos y aficionados, las autoridades qataríes han optado por cerrar sus estadios hasta nuevo aviso.
Dado que la Finalissima estaba programada para el próximo 27 de marzo en el icónico Estadio de Lusail, la suspensión de la actividad local en Qatar deja al evento sin las garantías logísticas y de seguridad necesarias para un espectáculo de esta magnitud.
¿Qué pasará con la Finalissima? Estas son las opciones
Con el Estadio de Lusail prácticamente descartado por la coyuntura bélica, los organizadores manejan tres escenarios posibles para salvar el torneo que enfrenta a los dos mejores equipos del planeta:
- Cambio de sede a Europa: es la opción que toma más fuerza. Ciudades como Madrid, Londres o Berlín podrían albergar el encuentro, aprovechando que ambas selecciones cuentan con logística facilitada en el Viejo Continente.
- Traslado a Estados Unidos: dado que el Mundial 2026 se jugará en Norteamérica, la infraestructura estadounidense se presenta como un plan B sólido y seguro para los patrocinadores.
- Postergación: si no se logra un acuerdo en las próximas 48 horas, el partido podría moverse a una ventana de tiempo más cercana al inicio de la Copa del Mundo, aunque esto complicaría los calendarios de los clubes europeos.
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